CAPITULO 8: EL ACCIDENTE

El coche se acercaba a gran velocidad. De repente, dos cuerpos salieron de la nada. Eran dos chicos que forcejeaban. El conductor del coche intentó frenar, pero le resultó imposible. Arrolló a uno de los dos muchachos, que chocó contra el coche y cayó al suelo rodando. El otro chico huyó. Todo el mundo corrió hacia él joven que yacía en el suelo para socorrerle. Una mujer sacó su teléfono móvil y llamó a una ambulancia. El joven no se movía y estaba boca abajo, por lo que la gente no podía ver su rostro. Otro joven apareció de repente, corrió hacia el cuerpo y le dio la vuelta.



UNAS HORAS ANTES...

La mañana había pasado bastante despacio, pero ya faltaba menos de media hora para que acabaran las clases. Durante el recreo, Martín, Marcos, Víctor y David se habían reunido para hablar sobre la pelea. Martín le había dado a cada uno un pasamontañas y habían quedado en esperar a Raúl en la calle paralela al instituto, ya que este pasaba por allí a diario para ir a su casa. David intentó persuadirlos, pero fue imposible, Martín estaba demasiado enfadado porque Raúl había contado su secreto. No había quien le parase.

Raúl no había hecho ningún caso a las advertencias de David y había ido a clase como si nada. 

Las cosas iban a acabar muy mal y a David no se le ocurría nada para poder evitarlo. Contárselo al director del instituto o a uno de los profesores estaba descartado, David no quería ser un chivato, sobre todo, porque no quería que después tomaran represalias contra él.

De repente, el sonido del timbre le sacó de sus pensamientos. Ya habían acabado las clases. Había llegado el momento.

Martín, Marcos y Víctor recogieron sus cosas a toda prisa y se colgaron las mochilas en la espalda. David se colgó su mochila en el hombro. Enseguida, Martín le agarró del brazo y salieron los cuatro corriendo del aula. Martín quería llegar antes que Raúl para esperarlo y pillarlo por sorpresa. 

Cuando salieron de la clase, Raúl todavía seguía recogiendo sus cosas, así que tenían tiempo de sobra para prepararse.

Al llegar a la calle acordada, Víctor se quedó en una esquina vigilando para avisar a los demás cuando Raúl se estuviera acercando. No pasaba mucha gente por aquella calle, por eso la habían elegido. 

David, Martín y Marcos se escondieron detrás de un coche.

-Bueno, id sacando los pasamontañas y tenedlos preparados- dijo Martín.

-Yo vuelvo a decir que no es buena idea hacer esto- insistió David- Os dais cuenta de que lo que queréis hacer es una locura. ¿No os basta con hacerle la vida imposible todos los días en el instituto?

-Claro que no- respondió Martín- vamos a demostrarle que no queremos maricas en el instituto. Él se lo ha buscado.

-Además, será divertido partirle la cara a ese niñato- dijo Marcos riendo.

Víctor corrió hacia ellos para avisarles de que ya venía Raúl. 

Todos se colocaron sus pasamontañas y esperaron ocultos detrás del coche hasta que Raúl pasó por su lado, entonces salieron de su escondite y le rodearon, dándole un susto de muerte.

-¿Qué queréis?- preguntó completamente aterrado-¿Quiénes sois?

Nadie dijo nada. Martín simplemente le empujó y Raúl cayó al suelo. Una vez en el suelo, Marcos le propinó una patada en el estómago y Víctor le dio otra en la espalda. 

David se quedó allí parado. Estaba completamente paralizado. Aquello estaba ocurriendo de verdad ante sus ojos. Tenía que hacer algo. 

Raúl estaba tirado en el suelo, intentado levantarse. 

Martín iba a darle otra patada, pero en ese momento, David se interpuso y le paró.

-¡No lo hagas!- exclamó David- Ya basta. ¿Queréis matarle o qué?

-Quítate, si no quieres que te parta la cara a ti también- dijo Martín, con mirada desafiante.

-¡No!- respondió David tajantemente.

Entonces, Martín le agarró por el cuello y empezaron a forcejear. David tiró del pasamontañas de Martín y su cara quedó al descubierto. Martín hizo lo mismo con el pasamontañas de David. 

Los rostros de ambos quedaron expuestos.

Víctor y Marcos los miraban sin saber muy bien que hacer, y Raúl los observaba desde el suelo, aterrado.

-¡Por tu culpa ya ha visto nuestras caras!- gritó Martín.

Acto seguido, se abalanzó sobre David. Le dio un puñetazo en la cara y la nariz del joven comenzó a sangrar. David le devolvió el puñetazo, propinándole otro en el estómago. Martín le agarró del cuello y comenzaron a forcejear otra vez. Chocaron contra un coche que estaba aparcado y se fueron aproximando cada vez más a la carretera. Salieron a la calzada, mientras continuaban forcejeando. 

Raúl consiguió levantarse y vio a lo lejos como un coche se aproximaba a toda velocidad hacia David y Martín. Intentó avisarles, pero no le dio tiempo a hacer nada, ya que estaban demasiado lejos. Solo pudo observar impotente como al coche le resultaba imposible frenar a tiempo y atropellaba a uno de los dos. 

Raúl, corrió preocupado hacia la carretera, sin saber a quién había atropellado el vehículo, mientras Víctor y Marcos huían del lugar a toda prisa.

CONTINUARA...





Comentarios

  1. Enserio es una novela xD, cada suceso es increíblemente analizado para dejar intriga mientras van ocurriendo las cosas

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