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Mostrando entradas de mayo, 2018

RELATO GAY. SCARY REAL STORY. CAPÍTULO 2: ¡AYUDA, POLICÍA!

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En las películas de terror siempre sucede lo mismo. Se escucha un ruido en la planta de arriba y la víctima sube para comprobar que ocurre, dándole igual el peligro que pueda correr. El asesino llama por teléfono y la víctima mantiene una larga conversación con él, escuchando sus amenazas de muerte, en lugar de colgar y correr como alma que lleva el diablo hasta un lugar seguro. Hay un asesino suelto y en lugar de refugiarse en casa con un arma en la mano para defenderse, las víctimas montan una fiesta en el lugar mas apartado de la civilización. En la vida real las cosas son muy diferentes. Nada esta calculado ni es previsible como en una película. En la vida real cualquier cosa puede ocurrir. Las situaciones son imprevisibles. Nadie esta a salvo y todo el mundo puede morir, incluso el protagonista. Yo, Diego, estuve a punto de morir, pero decidí sobrevivir. Decidí luchar con todas mis fuerzas, y gracias a eso, ahora puedo contar esta historia. Mi historia. *  ...

RELATO GAY. SCARY REAL STORY. CAPÍTULO 1: HACHA

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Todos hemos sentido miedo alguna vez en la vida. El miedo a la oscuridad, a los fantasmas o al monstruo que vive debajo de la cama son los mas comunes. Pero esos miedos no son reales. Esos miedos están solo en nuestra mente. Hay miedos de los que no se puede escapar. Miedos a los que hay que enfrentarse sin ninguna otra opción. Son los miedos reales. Según la forma de reaccionar al miedo podemos clasificar a las personas en dos grupos: los que se quedan paralizados y no saben como actuar ni como enfrentarlo; y los que luchan contra el y por su propia supervivencia. Cuando te enfrentas a un miedo o peligro real, tienes que decidir a que grupo quieres pertenecer. Solo tendrás unas décimas de segundo para elegir si quieres perecer o sobrevivir. Unos instantes para decidir si quieres vivir o morir. Pocas veces o nunca pensamos en que haríamos ante una situación límite, y esperamos no tener que enfrentarnos jamás a ninguna, hasta que no tenemos otra opción. Me llamo Diego y por desg...