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LE CONTÉ QUE SOY GAY A MI AMIGO HETERO Y DEJÓ DE HABLARME: LA HIPOCRESÍA DE LA AMISTAD

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  Le cuentas a tu mejor amigo hetero que eres gay y, de la noche a la mañana, la relación se congela. Así, sin gritos, sin dramas aparentes, pero con un vacío insoportable que se nota en cada mensaje tardío, en cada plan cancelado y en cada silencio incómodo. De eso va este post: del dolor de ver cómo la persona con la que compartías tu vida, decide bajarse de ella en el momento en que decides ser sincero. Es una situación que te vuela la cabeza y te deja con una sensación de injusticia tremenda. Porque antes de decírselo, os llevabais genial. Os reíais de las mismas tonterías, compartíais confidencias, salíais de fiesta y os apoyabais en los peores momentos. Tú le demostraste con creces, día tras día, que eras un buen amigo. Le demostraste que una persona LGBTQ+ podía ser su hermano de vida. Pero en el momento en que pronuncias las "palabras mágicas": "SOY GAY", algo hace cortocircuito en su cerebro y decide que ya no puedes ocupar el mismo lugar. Te quedas con car...

EL AMIGO HETERO MAREADOR

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Seguro que te suena la película. Ese chico que te busca para todo, que te escribe a las tantas de la madrugada por cualquier tontería, que te hace comentarios picantes que no le haría a ningún otro amigo y que, cuando estáis de fiesta, se te pega de una forma sospechosamente intensa. Te mira de reojo, te abraza de más y te hace sentir que eres la persona más especial del universo. Tu cabeza, ya que estás más necesitado de afecto que un Furby, empieza a montar una película de Netflix con escena de cama y boda por todo lo alto. Pensamos que quizás está en proceso de aceptarse, que somos su excepción o que hay una conexión especial. Pero no. En cuanto tú intentas aclarar las cosas o das un paso valiente, te suelta: "Pero si solo somos amigos, sabes que a mí me van las tías" . Y entonces te quedas con cara de idiota y empiezas a pensar que tal vez son imaginaciones tuyas, que estás confundiendo amabilidad con otra cosa. Pero no, no estás confundiendo nada.  Tenemos que llamar a l...