CAPITULO 10: OJO POR OJO
-Yo intenté apartarme, pero Martín no me dejó- contestó David- No fue un accidente, Martín me empujó contra el coche. Creo que deberíamos hablar con la policía. Estuvo a punto de matarme.
-¿Y tú crees que eso serviría de algo?- respondió Raúl- ¿Sabes una cosa? Mi padre es policía. ¿Y sabes lo que hizo cuando le conté que me estaban acosando en el instituto? No hizo nada. Me dijo que ya soy mayorcito para defenderme yo mismo.
David se quedó mirándole sorprendido. Cada vez iba comprendiendo mejor la situación. Raúl se sentía indefenso porque ni su propio padre le había prestado ayuda.
-Mi propio padre pasó de mi- continuó contando Raúl- Me dijo que no quería que yo fuera un blando al que tuvieran que sacar las castañas del fuego cada vez que tuviera un problema, y que debía arreglármelas por mí mismo. ¿Y sabes una cosa? Creo que tiene razón. Tengo que arreglar esto cuanto antes y tengo que hacerlo yo solo.
-¿Y qué piensas hacer?- preguntó David, sorprendido al ver que Raúl había conseguido sacar el valor para afrontar la situación.
-Se me ha ocurrido una idea para acabar con todo esto para siempre- respondió Raúl con firmeza.
Justo en ese momento, los padres de David entraron en la habitación.
-¿Y tú crees que eso serviría de algo?- respondió Raúl- ¿Sabes una cosa? Mi padre es policía. ¿Y sabes lo que hizo cuando le conté que me estaban acosando en el instituto? No hizo nada. Me dijo que ya soy mayorcito para defenderme yo mismo.
David se quedó mirándole sorprendido. Cada vez iba comprendiendo mejor la situación. Raúl se sentía indefenso porque ni su propio padre le había prestado ayuda.
-Mi propio padre pasó de mi- continuó contando Raúl- Me dijo que no quería que yo fuera un blando al que tuvieran que sacar las castañas del fuego cada vez que tuviera un problema, y que debía arreglármelas por mí mismo. ¿Y sabes una cosa? Creo que tiene razón. Tengo que arreglar esto cuanto antes y tengo que hacerlo yo solo.
-¿Y qué piensas hacer?- preguntó David, sorprendido al ver que Raúl había conseguido sacar el valor para afrontar la situación.
-Se me ha ocurrido una idea para acabar con todo esto para siempre- respondió Raúl con firmeza.
Justo en ese momento, los padres de David entraron en la habitación.
Estaban muy preocupados y corrieron hasta la cama para ver cómo se encontraba su hijo.
Raúl los saludó y se despidió de David, prometiendo ir a verle al día siguiente.
De camino a casa, el joven iba dándole vueltas a la idea que se le había ocurrido en el hospital. Era la mejor manera de acabar con todo aquello de una forma definitiva.
Después de un viaje de veinte minutos en autobús, Raúl por fin llegó a casa. Metió la llave en la cerradura y abrió la puerta. A esa hora, su padre no estaba en la vivienda.
De camino a casa, el joven iba dándole vueltas a la idea que se le había ocurrido en el hospital. Era la mejor manera de acabar con todo aquello de una forma definitiva.
Después de un viaje de veinte minutos en autobús, Raúl por fin llegó a casa. Metió la llave en la cerradura y abrió la puerta. A esa hora, su padre no estaba en la vivienda.
Raúl vivía solo con su padre, desde que este y su madre se habían divorciado tres años atrás.
Se dirigió a la cocina, abrió el frigorífico y sacó las sobras de la comida del día anterior.
Se dirigió a la cocina, abrió el frigorífico y sacó las sobras de la comida del día anterior.
Metió los macarrones con queso en el microondas, y mientras se calentaban, se dirigió hacia su habitación. Subió las escaleras, entró en su cuarto y dejó la mochila en el suelo. Después, salió de su habitación y entró en la que estaba frente a la suya.
Era la habitación de su padre. Estaba muy ordenada, porque su padre era un maniático de la limpieza.

Cada ves está más interesante y me gusta mucho tú historia
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