CAPITULO 5: CUIDADO
David entró en el baño y allí estaba Raúl, lavándose las manos. Se situó en el lavabo de al lado y se puso a lavarse las manos él también. No sabía muy bien cómo empezar la conversación.
Al fin se decidió:
-¿Qué tal estás?- preguntó.
-¿Por qué quieres saberlo?- contestó Raúl- Estaría mejor si tus nuevos amigos me dejaran en paz.
-Ya- dijo David- Lo siento
-¿Por qué vas con esa gente?- preguntó Raúl- No pareces como ellos.
-Supongo que es mejor unirse a ellos que estar contra ellos- respondió David- En realidad, te he visto entrar al baño y quería hablar contigo. Siento lo de antes. Siento haberme ido así. Tú has sido amable conmigo y me has dicho que me sentara en el sitio libre que estaba a tu lado, y yo he sido un desagradecido. Pero tengo mis motivos para actuar así.
-¿Y cuáles son esos motivos?- preguntó Raúl, confundido.
-Ahora no es un buen momento para hablar de eso- respondió David, susurrando- En realidad, he venido a decirte que tengas cuidado con Martín, Marcos y Víctor.
-Dime algo que no sepa- contestó Raúl con sarcasmo.
-Me refiero, a que tienen planeado darte una paliza mañana al salir de clase- le confesó David.
Raúl se quedó paralizado.
-¿Lo dices en serio?- preguntó Raúl asustado.
-Sí, debes tener cuidado- le advirtió David- ¿Por qué no pides ayuda a un adulto? Habla con el director o con tus padres.
-No creo que sea buena idea- respondió Raúl- creo que eso empeoraría más las cosas. Ellos tomarían represalias por delatarlos. Además, siento un poco de vergüenza.
-¡No deberías avergonzarte por ello, los que deberían sentir vergüenza son esos matones!- exclamó David- Además, son tres contra uno. Yo sigo opinando que deberías pedir ayuda.
-Es muy fácil dar consejos- dijo Raúl- Como se nota que no estás en mi situación.
<<Si supieras que me identifico más contigo de lo que crees...>>- pensó David.
De repente, se abrió la puerta del baño de golpe.
Al fin se decidió:
-¿Qué tal estás?- preguntó.
-¿Por qué quieres saberlo?- contestó Raúl- Estaría mejor si tus nuevos amigos me dejaran en paz.
-Ya- dijo David- Lo siento
-¿Por qué vas con esa gente?- preguntó Raúl- No pareces como ellos.
-Supongo que es mejor unirse a ellos que estar contra ellos- respondió David- En realidad, te he visto entrar al baño y quería hablar contigo. Siento lo de antes. Siento haberme ido así. Tú has sido amable conmigo y me has dicho que me sentara en el sitio libre que estaba a tu lado, y yo he sido un desagradecido. Pero tengo mis motivos para actuar así.
-¿Y cuáles son esos motivos?- preguntó Raúl, confundido.
-Ahora no es un buen momento para hablar de eso- respondió David, susurrando- En realidad, he venido a decirte que tengas cuidado con Martín, Marcos y Víctor.
-Dime algo que no sepa- contestó Raúl con sarcasmo.
-Me refiero, a que tienen planeado darte una paliza mañana al salir de clase- le confesó David.
Raúl se quedó paralizado.
-¿Lo dices en serio?- preguntó Raúl asustado.
-Sí, debes tener cuidado- le advirtió David- ¿Por qué no pides ayuda a un adulto? Habla con el director o con tus padres.
-No creo que sea buena idea- respondió Raúl- creo que eso empeoraría más las cosas. Ellos tomarían represalias por delatarlos. Además, siento un poco de vergüenza.
-¡No deberías avergonzarte por ello, los que deberían sentir vergüenza son esos matones!- exclamó David- Además, son tres contra uno. Yo sigo opinando que deberías pedir ayuda.
-Es muy fácil dar consejos- dijo Raúl- Como se nota que no estás en mi situación.
<<Si supieras que me identifico más contigo de lo que crees...>>- pensó David.
De repente, se abrió la puerta del baño de golpe.
Era Martín.
-Pero, ¿por qué tardas tanto, David?- preguntó.
-Pero, ¿por qué tardas tanto, David?- preguntó.
Entonces, vio que allí también estaba Raúl

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