CAPITULO 6: LA VERDAD SALE A LA LUZ

Martín entró en el baño.

-Bueno ¿por qué tardas tanto?- preguntó dirigiéndose a David- La profesora ya ha entrado en clase y nos va a caer una bronca.

-Ya iba para allá- respondió David- Me estaba lavando las manos.

Raúl se dirigió hacia la puerta para salir del baño, pero Martín le cortó el paso.

-¿Y tú qué haces aquí, marica? - preguntó este situándose frente a Raúl y propinándole un empujón- ¿No te dedicarás a espiar a los demás chicos en el baño?

-Yo ya me iba- le contestó él.

-Venga Martín, deja que se vaya- dijo David.

-David, no me digas que tú no tienes ganas de darle una lección a este gilipollas- dijo Martín, agarrando a Raúl por la solapa de la camisa.

-Deberíamos ir a clase antes de que se haga más tarde todavía- señaló David.

Martín empujó con fuerza a Raúl, que estuvo a punto de caer al suelo.

- ¿Y tú porque le defiendes tanto?- dijo después, girándose hacia David- Antes en la cafetería no parabas de poner excusas para no llevar a cabo nuestro plan y ahora también le defiendes.

-Yo no estoy defendiendo a nadie-contestó David- simplemente te estoy diciendo que vayamos a clase porque cada vez se nos está haciendo más tarde.

-Vale, pues demuéstrame que eres como nosotros y que mereces estar en nuestro grupo- dijo Martín- Dale un puñetazo a Raúl y entonces te creeré.

- Pero, ¿qué dices?- respondió David- No voy a pegar a nadie.

-Venga, demuéstrame que no eres un marica como él, dale un buen puñetazo en la cara.

Raúl los miraba muy asustado. Quería escapar, pero Martín le cortaba el paso hacia la puerta.

-Yo te lo sujeto, dale un buen puñetazo- Martín seguía insistiendo. 

Entonces, agarró a Raúl por los brazos para inmovilizarle, mientras este luchaba por soltarse. 

Martín tenía más fuerza que él, por lo que era imposible liberarse

-¿Por qué haces esto Martín?- gritó Raúl- ¿Por qué odias tanto a los gays? Actúas así desde aquella noche.

-¡Cállate!- gritó Martín.

-¡Actúas así desde que aquella noche me besaste! ¡Martín, odias a los gays porque en realidad te odias a ti mismo! ¡Porque no quieres aceptar que tú también lo eres!

Se hizo un silencio sepulcral en el cuarto de baño. 

Martín soltó a Raúl, que en cuanto estuvo libre corrió hasta la puerta y desapareció por el pasillo.

David se quedó con cara de asombro mirando a Martín. 

Aquello sí que no se lo esperaba.

CONTINUARA...



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