MÁGICOS 30.TEMPORADA 2 / THE WALKING GAY: EL ORIGEN. CAPÍTULO 6: SORPRESAS

-¿Estas bien?- preguntó David mientras intentaba desabrochar su cinturón de seguridad.

-Creo que si- respondió Guillermo un poco aturdido.

Por fin David pudo liberarse del cinturón. Cayó sobre el techo del vehículo, se incorporó como pudo y abrió la puerta del coche. Se deslizó por el suelo, y una vez fuera, se puso en pie y corrió hacia el lado del acompañante para ayudar a Guillermo. Este había conseguido desabrochar su cinturón de seguridad, pero se le había quedado enredado en el brazo.

David echó un vistazo al hombre que había intentado robarles el coche. No había tenido tanta suerte como ellos. El golpe le había dejado inconsciente, y aquella familia de zombies le había alcanzado. Los tres le rodeaban y le estaban devorando ferozmente.

El ruido del accidente parecía haber atraído a más de aquellas cosas, que se acercaban de todas direcciones.

David abrió la puerta del coche, liberó el brazo que Guillermo tenía enredado en el cinturón de seguridad y le ayudó a salir.

-¿Estas bien?-le preguntó- ¿Te duele algo?

-Estoy bien- respondió Guillermo tras comprobar que podía mover todas las articulaciones.

David corrió hasta el maletero e intentó abrirlo para sacar las provisiones, pero le resultó imposible, se había atascado debido al golpe.

-Vámonos- le apremió Guillermo- esos monstruos se están acercando.

David se rindió. Dejó el maletero y obedeció a Guillermo. Si se quedaban allí los zombies les rodearían y les resultaría imposible escapar.

Ambos comenzaron a correr con todas sus fuerzas hacia la única calle libre de aquellas criaturas. Era una calle cortada, pero al final de esta había una valla que podían saltar para escapar de aquel infierno. Cuando llegaron hasta la valla, David ayudó a Guillermo a saltar al otro lado.

-¡Vamos, rápido ahora salta tú!- gritó Guillermo- se acercan los zombies.

Estos caminaban lentamente hacia David, pero sin detenerse ni un solo segundo. Les faltaban menos de cien metros para llegar hasta él. De repente, de detrás de unos contenedores de basura que se encontraban junto al joven, salió uno de aquellos zombies. Por su aspecto, parecía haber sido un vagabundo cuando estaba vivo. Quizá había muerto de un coma etílico o de una sobredosis aquella misma noche. Se abalanzó sobre David, que al verse sorprendido no pudo reaccionar. Estaba paralizado. El joven estaba convencido de que el zombie le iba a morder, pero en lugar de eso, este solamente le empujó e introdujo su mano entre los barrotes de la valla para intentar atrapar a Guillermo. David y este se miraron el uno al otro asombrados. El muerto había ignorado completamente a David para atacar a Guillermo. Este rápidamente comenzó a trepar la valla y saltó al otro lado.

-Es increíble- dijo David- no me ha hecho nada.

-Tiene sentido, ya que todo esto lo hemos provocado al resucitarte- respondió Guillermo- la dependienta ha dicho que si tu morías esto acabaría. Así que a ellos no les debe interesar que mueras.

Los otros zombies llegaron hasta la valla y se unieron al vagabundo. Metieron sus brazos entre los barrotes intentando atrapar a Guillermo, sin éxito. En ese momento, el teléfono móvil de este comenzó a vibrar en el bolsillo de su pantalón. Ni siquiera recordaba que lo llevaba encima. Lo sacó y miró en la pantalla el nombre de la persona que llamaba. Era su amigo Marcos.

-¿Marcos?- preguntó tras descolgar.

-Hola Guillermo, me alegro de que estés bien, esto es una locura- dijo Marcos al otro lado de la línea- Nadie sabe lo que está pasando. En la televisión han dicho que nadie debe salir de sus casas.

-Ya lo he visto- respondió Guillermo mientras David le miraba extrañado al no saber con quién hablaba- Yo he tenido que salir de casa y estoy intentando buscar algún lugar seguro.

-Yo también- dijo Marcos- Cada vez hay más de esas cosas por las calles. Yo me dirijo al puerto. Me montaré en mi barco y escaparé lejos de aquí. Te esperaré si quieres, en alta mar es imposible que nos alcancen los muertos.

-Parece un buen plan- señaló Guillermo.

-¿Cuánto crees que tardaras en llegar?- preguntó Marcos mientras jadeaba, ya que estaba corriendo mientras hablaba.

-Creo que podré estar ahí en unos quince minutos- respondió Guillermo, intentado calcular a que distancia estaban del puerto.

-Te espero en el barco con Laura- índicó Marcos- ella también va para allá.

Laura era la mejor amiga de Marcos. Eran inseparables, casi como hermanos. Si Marcos no hubiera sido gay seguro que hubieran acabado juntos.

-De acuerdo, nos vemos allí- dijo Guillermo.

Después colgó el teléfono y volvió a guardarlo en el bolsillo de su pantalón.

-¿Quién era?-preguntó David intrigado.

- Era Marcos- respondió Guillermo- nos espera en su barco para escapar de aquí.

-¡Genial!- exclamó David.

-Lo que no sé es que explicación le vamos a dar para contarle que has resucitado - dijo Guillermo mientras comenzaban a correr en dirección al puerto.

CONTINUARA...




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