SOLAMENTE AMIGOS- CAPITULO 5: SOBREDOSIS DE AMOR

Ricardo colgó el teléfono y se dio cuenta de que Luis todavía no había vuelto de la cocina. Qué raro, llevaba diez minutos hablando con su madre, ¿cuánto tiempo se tarda en sacar la comida preparada de la bolsa, servirla en un plato y llevarla a la mesa? Preocupado corrió hasta la cocina, donde se encontró a Luis tirado en el suelo. Ricardo se arrodilló a su lado y comprobó que respiraba. Parecía que se había desmayado. Entonces vio la cuchara en el suelo. La cogió y vio que tenía restos de la poción. Luis seguramente había pensado que era comida y la había probado. Ricardo había olvidado completamente que la poción estaba allí, debería haberla guardado a buen recaudo.  Se levantó, abrió un armario y cogió un vaso. Lo lleno de agua en el fregadero y después arrojo el agua helada en la cara de Luis. Este por fin reaccionó y abrió los ojos.

-¿Qué ha pasado?- preguntó todavía aturdido.

-Te has desmayado- respondió Ricardo.

Luis se quedó mirándole fijamente durante unos segundos. Después se incorporó hasta sentarse en el suelo, agarró la cabeza de Ricardo con las dos manos y le beso efusivamente en los labios. A Ricardo el beso le pillo totalmente por sorpresa.  Pero después se relajó y se dejó llevar. Había estado soñando durante mucho tiempo con aquel beso y por fin se había hecho realidad.

-Eres tu- dijo Luis cuando terminaron de besarse- antes me has preguntado quien era esa persona que me tenía tan confundido, pues eres tú. No sé qué me pasa porque hasta ahora nunca me había sentido atraído por un hombre, pero lo que siento por ti es muy fuerte y cada día que pasa se vuelve más y más intenso.
Ricardo se levantó y ayudo a Luis a ponerse en pie.

-Vaya, esto sí que no me lo esperaba- mintió Ricardo- ¿ y desde cuando sientes algo por mí?

-Es muy raro porque ha sido de repente- respondió Luis confundido- quizá era algo que estaba escondido en mi interior y ha salido ahora a la superficie.

-Ayúdame a llevar los platos al salón y seguimos hablando allí- le dijo Ricardo que se sentía un poco incómodo hablando de aquello en la cocina y además con la poción allí al lado.

Una vez que habían llevado toda la comida a la mesa del salón, se sentaron y Luis agarró la mano de Ricardo.

-Te he dicho lo que siento y tú no has dicho ni una palabra- le dijo.

-Tú también me gustas mucho- le dijo Ricardo por fin- Desde hace tiempo. Pero no me atrevía a decirte nada porque estabas con Gloria.

-Me alegra oír eso- dijo Luis sonriendo y después volvió a besar a Ricardo apasionadamente.

En ese momento comenzó a sonar el teléfono móvil de Ricardo.

-Es mi madre otra vez, a ver que quiere ahora.

La cara de Luis cambio totalmente y su felicidad se transformó en ira.

-Seguro que es tu madre- le gritó a Ricardo- no me estarás mintiendo.

-¿Por qué iba a mentirte? Claro que es mi madre- respondió Ricardo extrañado con aquel cambio de humor tan repentino.

- Te está llamando otro chico, ¿verdad?- grito Luis- ¿Crees que soy estúpido?

Entonces le quitó el móvil a Ricardo de las manos y lo lanzó violentamente contra la pared.


-Tu eres mío y de nadie más. ¿Entendido?- le dijo completamente fuera de sí.


CONTINUARA...


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