SOLAMENTE AMIGOS- CAPITULO 4: LA CENA

Ricardo despertó en el sofá del salón. Miró el reloj de pared que estaba al lado de la puerta de entrada y vio que eran las siete de la tarde. Había estado durmiendo durante más de dos horas.  Había llegado tan cansado de la universidad que después de comer se había tumbado en el sofá y se había quedado dormido al instante. Se levantó de un salto al recordar que había quedado para cenar con Luis a las ocho. Solo tenía una hora así que no le daría tiempo a preparar nada. Descolgó el teléfono y llamó a un restaurante japonés, del cual era cliente habitual, para que le trajeran la cena a casa.

Media hora más tarde llamaron a la puerta. Era el repartidor del restaurante. Ricardo abrió, recogió el pedido y pagó al repartidor, un japonés con una gorra azul en la cabeza con el nombre del restaurante bordado en ella.  Después de despedir al repartidor caminó hasta la cocina y dejó la comida sobre la encimera. Luis no tardaría mucho en llegar así que la comida aguantaría caliente hasta entonces. Después salió de la cocina y se dirigió al cuarto de baño para arreglarse antes de que Luis llegara. Se duchó rápidamente, se vistió y después se peinó a conciencia con ayuda de un poco de gomina. Luego se puso un poco de perfume y se miró al espejo para ver el resultado. Estaba perfecto. Justo en ese momento llamaron al timbre. Ricardo fue a abrir la puerta. Era Luis. Venia guapísimo. Ricardo no sabía si eran imaginaciones suyas o Luis se había arreglado aquel día más que otras veces.

-Hola- saludó Luis antes de entrar. Después se acercó a Ricardo y le dio dos besos en las mejillas. Este se quedó estupefacto. Era la primera vez que Luis le saludaba con dos besos. Normalmente le daba la mano o le saludaba con un simple: “hola que tal”.

-Siéntate- le indicó Ricardo- voy a por un refresco a la cocina. ¿O te apetece una cerveza?

-Sí, una cerveza- respondió Luis sentándose en el sofá.

A los pocos segundos Ricardo volvió de la cocina con dos botellines de cerveza en la mano. Le entregó uno a Luis, después se sentó a su lado en el sofá y dio un largo sorbo al suyo. Luis también dio un trago a su cerveza y  noto un sabor extraño ya que Ricardo en la cocina le había añadido otra dosis de la poción de amor en su botellín. Miró la marca de la cerveza y como no era la que tomaba habitualmente pensó que por eso le sabia diferente.

-¿Sabes una cosa?- le dijo Luis de repente- he roto definitivamente con Gloria- hemos estado hablando esta tarde y le he dicho que no quería seguir saliendo con ella.

-Vaya, lo siento- mintió Ricardo- ¿Y qué ha pasado? ¿Hasta hace un par de días estabais genial?

-Creo que estoy empezando a sentir algo por otra persona- respondió Luis- la verdad es que estoy un poco confundido.

-¿Y quién es esa persona?¿ La conozco?- preguntó Ricardo sonriendo.

-Pues en realidad si la conoces porque…

Justo en ese momento comenzó a sonar el teléfono móvil de Ricardo. Este lo sacó del bolsillo y miró la pantalla para ver quien llamaba.

-Es mi madre- le dijo a Luis- tengo que cogerlo. He encargado comida japonesa para la cena. Si quieres mientras ve a la cocina y sácala de las bolsas. Sírvela en los platos que están en el primer armario, a la derecha del fregadero.

-De acuerdo- respondió Luis levantándose del sofá y dirigiéndose a la cocina.

Ricardo descolgó el teléfono y comenzó a hablar con su madre.

Nada más entrar en la cocina Luis vio las dos grandes bolsas sobre la encimera. Comenzó a sacar unas bandejas de sushi cuando reparó en el caldero que estaba al lado de las bolsas. Se acercó a él y miró lo que había en su interior. Parecía una sopa o una crema, pero era de color azul. Pensó que debía haberla preparado Ricardo para cenar. Se acercó un poco más para olerla y comprobó que tenía un olor dulce. Buscó en los cajones de la cocina hasta encontrar una cuchara y la introdujo en el caldero. Después se metió una cucharada de aquella sopa azul en la boca para probarla. Estaba en lo cierto, tenía un sabor dulce. Estaba buena. Volvió a meter la cuchara en el caldero y tomó otra cucharada, y después otra más. Entonces comenzó a sentirse mareado. Dejó la cuchara sobre la encimera e intento agarrarse a algo pero fue imposible y cayó al suelo inconsciente.

CONTINUARA...




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