THE WALKING GAY- CAPITULO 8: EL REENCUENTRO

El medico término de realizar las pruebas a Daniel y después de unos minutos comprobó que todo estaba en orden

-Todo parece estar bien, así que puedes pasar al campamento. Allí te asignaré una tienda de campaña.

El doctor acompaño a Daniel a la otra sala, donde estaban la doctora y Ángela y cuya puerta estaba cerrada. La abrió pasando su tarjeta por el lector y al entrar allí se encontraron el cuerpo  de la doctora sobre un charco de sangre.

-¡Dios mío!-  exclamó el doctor- ¿Pero qué ha pasado aquí?

Se arrodilló ante el cuerpo de la doctora y le tomó el pulso para comprobar lo que ya se temía., la doctora estaba muerta. Se levantó y corrió hasta el interfono. Pulsó el botón y  avisó a los soldados.

-Hemos tenido un problema en el laboratorio. Una  mujer ha atacado a la doctora. Es rubia, de unos 30 años, iba vestida con una camiseta negra y un pantalón vaquero. Probablemente esté contaminada.

-Bien la buscaremos inmediatamente- dijo el soldado al otro lado del interfono.

-Háganlo con discreción- le indicó el doctor- no queremos que cunda el pánico entre la gente. Eso sería muy peligroso.

-De acuerdo- dijo el soldado, y se cortó la conexión.

El doctor tapó el cuerpo de la doctora con una sábana y a los pocos segundos un grupo de soldados entraron en la sala para llevárselo.

-Incineradla para que no vuelva a levantarse- les ordenó el médico. Los soldados obedecieron y se llevaron el cuerpo a  la sala de incineración.

-¿Cómo que para que no vuelva a levantarse?- preguntó Daniel sorprendido- Pero si está muerta.

-El virus actúa reactivando el cerebro después de muerto, todo aquel que muera volverá a la vida, aunque con sus instintos más primitivos. Y todo aquel que haya sido mordido, morirá debido a la infección y después también resucitará.

-¿Pero qué clase de virus es ese?

-Eso es lo que estamos intentado averiguar en este laboratorio. Bien acompáñeme al campamento- le indicó el doctor- le asignare una tienda de campaña y después colaborará con  los soldados para encontrar a esa mujer ya que usted podrá ayudarles a reconocerla.

El doctor abrió la puerta que daba al pasillo que se dirigía hasta la entrada del campamento. Mientras recorrían el largo pasillo Daniel preguntó al doctor por su chico.

-Conozco a alguien que puede estar en el campamento. Podría ayudarme a encontrarle.

-Cuando lleguemos al campamento dígame  el nombre y los apellidos de la persona que busca y le diré si está aquí.

Por fin atravesaron la puerta que daba al campamento y el doctor cogió una carpeta negra que estaba en un soporte al lado de esta. La abrió y en ella había  una lista de nombres ordenados alfabéticamente.

-Dígame el nombre de la persona que busca- le indicó el doctor.

-Se llama Francisco Sánchez Pascual.

El doctor comenzó  a pasar páginas hasta llegar a la letra “S” y después fue pasando el dedo por cada nombre hasta dar con el que buscaba.

-Aquí esta- le dijo el doctor golpeando la carpeta con el dedo- está en la tienda número 22. Sígame y le llevaré hasta allí.

A Daniel se le iluminó la cara. Por fin iba a reencontrarse con su chico. Siguió al doctor hasta la tienda de campaña número 22.

-Aquí es- le dijo el médico señalando la tienda- Dentro de un rato vendrán a por usted para que ayude en la búsqueda.

Daniel asintió y el medico se marchó a toda prisa. Bajó la cremallera de la tienda y se introdujo en ella. Allí estaba su chico tumbado en un saco de dormir y descansando plácidamente. Se acercó a él y le toco en el hombro para despertarle. Este abrió los ojos poco a poco sin saber muy bien quien le despertaba, hasta que por fin despertó completamente y vio que tenía delante a Daniel. Se levantó de un salto y le abrazo con todas sus fuerzas.

-Pensaba que no iba a volver a verte nunca más- le dijo mientras le abrazaba con tanta fuerza que casi le rompió una costilla.

-Y yo- le dijo Daniel besándole en los labios.

Justo en ese momento alguien entro en la tienda.

-Tenéis que ayudarme- les suplicó. Era Ángela. Estaba horrible y tenía el pelo empapado por el sudor a causa de la fiebre. Caminó un par de pasos con el bisturí con el que había atacado a la doctora todavía en la mano y se desmayó en mitad de la tienda delante de Daniel y Fran.

CONTINUARA...




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