MI CAMA ESTA VACIA- CAPITULO 3: LA INVITACION
Después de dar un largo paseo, Maite y yo decidimos tomarnos
algo en el bar que hay al lado de casa. Encontramos una mesa vacía y nos
sentamos en ella. Al poco rato viene el camarero y le pedimos unos refrescos. Después
seguimos con la conversación que habíamos dejado pendiente.
-Pues a mí me parece que es buena idea que conozcas a otros
chicos para que te olvides de tu exnovio de una vez- me dice Maite.
-Si es que todos los tíos buscan lo mismo- le respondo- solo
quieren sexo y más sexo. Yo busco otras cosas. La fase de buscar sexo con una
persona diferente cada semana ya la pase hace mucho tiempo. Ahora quiero algo
serio, pero es muy difícil en el mundo gay.
-Pero Saúl, a lo mejor lo que necesitas ahora es sexo y no
meterte de nuevo en otra relación- me aconseja Maite.
-No gracias, ya sabes que eso no me gusta.
-Pues intenta hacerte amigo del vecino- me dice- parece simpático
y así te distraerás y no pensaras en tu ex. Además me gusta para ti, haríais buena
pareja.
-Ya te he dicho que no es gay- le digo a Maite que se está
poniendo pesada con el tema.
-Pues yo te digo que si lo es. Además si no es gay porque no
puede ser tu amigo. Un heterosexual puede ser perfectamente amigo de un gay.
En ese momento aparece el camarero que nos deja nuestros
refrescos y vuelve a marcharse.
-Ya veremos- le digo a Maite para zanjar la discusión y luego
intento cambiar de tema- ¿Sabes lo que deberíamos hacer?
-¿Qué?- me pregunta intrigada.
-Irnos de excursión a la montaña- le digo- eso me distraería.
-¿Que dices? –responde Maite mirándome horrorizada- sabes
que no me gusta nada el campo. Pero lo que de verdad te hará distraerte y pasártelo
bien es hacer una fiesta en tu casa.
-No estoy para muchas fiestas- le respondo.
-Venga, anímate. Yo me encargo de todo. Tu solo tienes que
poner tu casa- me dice mirándome con ojos suplicantes.
-Está bien-accedo por fin- pero no invites a mucha gente.
-De acuerdo, lo prometo- me responde levantando la mano como
si estuviera jurando sobre la biblia.
De repente veo a Lucas, el vecino, entrar en el bar y
dirigirse hacia nuestra mesa.
-Hola- nos dice al llegar – iba a tomarme algo y os he visto
desde fuera.
-Siéntate con nosotros si quieres- le invita Maite señalando
una de las sillas vacías .
-Gracias-dice Lucas aceptando la invitación y sentándose- no
me apetece mucho beber solo.
Después de pedirle al camarero una cerveza continuamos con
la conversación.
-¿Cómo va la mudanza?- le pregunto.
-Bastante bien gracias. Ya solo falta colocar las últimas
cajas.
-Antes de que llegaras estábamos hablando de hacer una
fiesta- le dice Maite- si te apetece venir estas invitado.
-¿Cuándo pensáis hacerla?- pregunta Lucas.
-Mañana viernes en casa de Saúl- responde Maite rápidamente-
para despedir bien la dura semana de trabajo.
-Ya os lo diré- responde Lucas- estoy un poco cansado con lo
de la mudanza. Pero a lo mejor me paso un rato.
-Estaría genial que vinieras- le digo sin poder evitar quedarme
embobado mirando sus labios. Después me doy cuenta e intento disimular- además la
fiesta estará genial, lo pasaremos muy bien.
Maite coge su vaso y se bebe el resto del refresco de un
trago.
-Bueno yo tengo que marcharme- dice levantándose rápidamente
de la silla- tengo mucha prisa. Os dejo a los dos para que os conozcáis mejor y
ultiméis los detalles de la fiesta. Saúl luego te llamo y me cuentas.
Y después de decir esto sale corriendo por la puerta,
chocando con un chico que no para de mirar hacia nuestra mesa. Lucas no le ve
porque esta de espaldas a él. Tiene el
pelo castaño y media melena. Permanece allí un buen rato mirando como hablamos
y después parece que se marcha algo enfadado. No le doy más importancia y continúo
charlando con Lucas.
CONTINUARA...
Comentarios
Publicar un comentario