THE WALKING GAY- CAPITULO 10: FINAL

Las balas volaban por el campamento. Los cuerpos se amontonaban por todas partes. Un infectado caminaba con dificultad buscando alguna victima a la que morder. Una bala voló por el aire y entró por su frente. El zombie cayó al suelo al instante. Las pocas personas que quedaban vivas corrían y se amontonaban ante las puertas que habían sido selladas. Nadie podía escapar de allí.
Daniel y Fran estaban muertos de miedo en el interior de la tienda militar. Escuchaban los gritos de la gente y los disparos que provenían del exterior.

-No podemos quedarnos aquí eternamente. Ayúdame a buscar, tiene que haber algún arma por aquí- le dijo Daniel  a Fran abriendo cajones como un loco buscando algo con lo que defenderse.

-Nos van a matar- sollozaba Fran- no vamos a poder escapar de aquí.

En ese momento entro un soldado en la tienda. Daniel y Fran se  giraron hacia él. Este se paró ante la entrada y les apunto con su fusil.

-No voy a haceros daño- les dijo el soldado bajando el arma- solo vengo a buscar una cosa.

Se dirigió hacia un mueble que había en una esquina de la tienda y abrió uno de sus cajones mientras Daniel y Fran lo miraban sin saber qué hacer. Después de buscar durante un rato el soldado sacó unas llaves y se las guardo en el bolsillo.

-No deberíais quedaros aquí- les dijo- cuando acaben con los de fuera revisaran todas las tiendas.

-¿Y tú por que no les ayudas?- le preguntó Fran extrañado.

-No pienso participar en esto. He visto como mis compañeros han disparado a niños que seguramente ni siquiera estaban infectados- les explicó el soldado- Además creéis que cuando acabemos con todos los civiles nos dejaran salir de aquí. Los soldados solo estamos para hacerles el trabajo sucio, después nos mataran como a los demás. Pero yo no pienso quedarme aquí, me marcho en el helicóptero que está al otro lado del campamento.

Después de decir esto se dirigió hacia la puerta de la tienda.

-¡Espera!- le grito Daniel- Déjanos ir contigo por favor.

-No voy a llevar a nadie que me retrase.

-No te retrasaremos-le respondió Fran- Si lo hacemos puedes dejarnos atrás, pero déjanos intentarlo.

-Está bien- dijo el soldado muy poco convencido- tomad estas armas y no dudéis en disparar- sacó un par de pistolas que tenía guardadas bajo su cazadora y se las entregó a Daniel y a Fran. Después les indico que se acercaran.

-Tenemos que llegar hasta la puerta de entrada a los laboratorios- les explicó- aquí tengo la tarjeta personalizada para entrar. Después atravesaremos un par de pasillos y llegaremos a otra puerta que se abre con la misma tarjeta. Esta puerta da a una explanada donde está el helicóptero. Bien, ¡seguidme!

Daniel se acercó a Fran y le agarro por los hombros.

-Vamos a salir de esta ya verás- le dijo mientras le besaba en los labios con todas sus ganas.

Dicho esto se pusieron en marcha.

Al salir de la tienda se encontraron con un espectáculo dantesco: cuerpos cubiertos de sangre amontonados por todas partes, algunos infectados devorando cadáveres, gente corriendo que era tiroteada ante sus ojos. Daniel se fijó en el cadáver de una niña que no debiatener más de 6 años tirado en el suelo al lado de su muñeca.

Los tres corrieron atravesando el campamento. Un grupo formado por tres soldados que acababan de matar a un infectado les vieron y comenzaron a dispararles. Las balas rozaron sus cabezas. Una alcanzó a Fran en el hombro pero solamente le hizo un rasguño. El soldado que los acompañaba disparó su fusil y alcanzo a uno de aquellos soldados en la cabeza, que cayó muerto al instante. Después volvió a disparar y acabo con los otro dos.

Daniel, Fran y el soldado siguieron corriendo y vieron a lo lejos  a un niño de unos diez años que era atacado por una infectada.

-¡Tenemos que ayudarle, es solo un niño¡- grito Daniel corriendo hacia allí. Fran y el soldado le siguieron.

Cuando llegaron allí Daniel se dio cuenta de que la infectada que intentaba morder al niño era Ángela. El niño se arrastraba por el suelo llorando mientras Ángela se acercaba a el lentamente. Justo en el momento en que le agarraba la pierna y estaba a punto de morderla Daniel disparó su arma y la bala impacto en el cuello de Ángela. Esta cayó al suelo de espaldas. Entre los tres levantaron al niño y corrieron hacia la puerta de los laboratorios que estaba a pocos metros, pero al llegar allí Daniel se detuvo.

-Tengo que volver, será solo un segundo- les dijo a Fran y al soldado y corrió hasta donde se encontraba Ángela. Se paró frente a ella, que seguía en el suelo intentando levantarse, y le apunto con su arma.

-Me salvaste la vida dos veces y te dije que te debía un favor- le dijo y después le disparó en la cabeza y se alejó para volver con los demás.

-No podía dejarla así- les dijo a Fran y al soldado al volver.

El soldado introdujo la tarjeta en el lector y la puerta se abrió.  Daniel agarro al niño de la mano y entraron los cuatro al interior de los laboratorios.

Dentro las cosas no estaban mucho mejor. Debían haber tenido problemas porque justo al lado de la puerta se encontraron el cadáver de un médico. Siguieron caminando a lo largo del pasillo y al girar a la derecha se encontraron de frente con un infectado. Se abalanzó sobre el soldado que era el que iba delante y los dos cayeron al suelo. El soldado intentaba alejar la cabeza del zombie que intentaba morderle empujándola con las manos. Daniel se acercó, agarró la cabeza del zombie y le metió la pistola en la boca. Apretó el gatillo y cerró los ojos para no ver como la bala entraba en la cabeza del infectado y salía por la parte de atrás salpicando las paredes de sangre y sesos. Después ayudo al soldado a levantarse.

-Gracias  por la ayuda- le dijo este agradecido.

-De nada. Además te necesitamos para que nos saques de aquí. Eres el único que sabe pilotar el helicóptero- le respondió Daniel bromeando.

-Por cierto me llamo Alfredo- respondió el soldado que no se había presentado todavía.

-Encantado pero ya haremos las presentaciones cuando estemos fuera de aquí- les dijo Fran y siguieron corriendo.

Por fin llegaron a la puerta que daba a la explanada. Alfredo la abrió y corrieron hasta el helicóptero. Este se montó y comenzó a ponerlo en marcha. Daniel subió a la parte de atrás, después Fran levanto al niño en brazos para que Daniel lo agarrara y le ayudara a subir y después subió el. Una vez que estuvieron en el interior del helicóptero respiraron hondo, por fin iban a salir de allí. Las hélices del helicóptero comenzaron a dar vueltas cada vez más deprisa. De repente oyeron un ruido de cristales. Era un grupo de cinco soldados que había conseguido acceder a la explanada. Corrieron hacia el helicóptero disparando pero fue inútil porque este estaba blindado, y tampoco les dio tiempo a llegar hasta él ya que comenzó a elevarse rápidamente. Los cinco soldados se quedaron allí parados mirando cómo se alejaba cada vez más el helicóptero sin poder hacer nada por evitarlo.

-Lo hemos conseguido- dijo Daniel abrazando a Fran y besándole en los labios.

-¿Y ahora donde iremos?-  pregunto Fran después del largo beso de celebración.

-Buscaremos un lugar seguro. Todavía debe quedar alguno- respondió Alfredo desde el asiento del piloto.

-¿Y tu cómo te llamas? – le pregunto Daniel al niño que no había dicho ni una palabra desde que le habían rescatado.

-Me llamo Gonzalo- respondió el niño con timidez.

-Pues no te preocupes que ya ha pasado todo- le dijo Daniel para calmarlo. Y después apoyo la cabeza en el hombro de Fran para intentar dormir un poco.


El niño volvió la cabeza hacia la ventanilla y se puso a mirar las nubes. Se llevó la mano a la nuca y se rasco emitiendo un gemido de dolor al tocar la herida que allí tenia.  Eran marcas de dientes. Apenas un rasguño pero suficiente para llevar la infección en su interior. Apoyó la cabeza en el respaldo del asiento y se quedó dormido mientras la fiebre aumentaba la temperatura de su cuerpo. El helicóptero se fue alejando cada vez más entre las nubes buscando un lugar seguro sin saber que ahora mismo ese sería el lugar menos seguro del mundo.

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