RELATO GAY. EL INQUILINO DE ARRIBA. CAPÍTULO 3: RUIDOS
Sonó el timbre de la puerta. David dejó su ordenador portátil a un lado en la mesa del salón y se levantó
a abrir. Caminó hasta la entrada y echó un vistazo a través de la mirilla.
Era su amigo Axel. David había olvidado que habían quedado para comer. Abrió la
puerta y se hizo a un lado para que su amigo entrara en el piso.
-¿Qué tal?- preguntó Axel
atravesando la entrada y saludando a su amigo con dos besos en las mejillas.
-Bueno, podría estar mejor- respondió
David mientras cerraba la puerta- Estoy intentando escribir mi próximo libro,
pero me he atascado y no se como continuar.
David era escritor. No uno de
esos escritores famosos. Ojalá. Era de los que invertían mucho tiempo en crear
sus obras y obtenían pocos beneficios. Además, tenía que compaginar su trabajo
de escritor con un empleo de dependiente en una pequeña librería. Para empeorar
más las cosas ahora estaba sufriendo el típico bloqueo del escritor. Llevaba
casi dos semanas sin escribir ni una sola página. Estaba comenzando a
desesperarse.
Axel se quitó su abrigo y lo
colgó en el perchero que se encontraba junto a la entrada. Debajo del abrigo
llevaba un jersey negro de cuello alto y unos pantalones desgastados con
varias roturas en las rodillas. Siempre iba vestido a la última moda y además era
un chico muy apuesto. Era rubio, tenía unos preciosos ojos verdes y una sonrisa perfecta. Era de esos chicos que van caminando por la calle y todo el mundo se gira a su paso para admirar su belleza.
-Si quieres puedo echarte una
mano- señaló Axel- ¿De qué trata tu nuevo libro?
-Sabes que eres mi mejor amigo y te quiero, pero también sabes que no me gusta hablar de mis libros hasta
que están terminados- respondió David.
Axel y este se conocían desde
hacia ya seis años. Se conocieron en un cursillo de escritura creativa al que
ambos se habían apuntado para mejorar su curriculum. Desde entonces se habían hecho inseparables. Siempre bromeaban diciendo que parecían
hermanos debido a lo bien que se llevaban y a que siempre estaban juntos.
-Pues si no quieres mi ayuda
entonces vamos a comer- indicó Axel riendo.
-Estupendo- dijo David- déjame
que guarde mi ordenador y nos ponemos a preparar la comida.
Caminó hasta la mesa del salón y
apagó su portátil. Después lo introdujo en su funda y lo dejó sobre el sofá.
- Ya está- señaló David- Vamos a
la cocina. ¿Qué te apetece? Podemos preparar pollo al curry o un risotto de
setas.
-Que bien suena todo- respondió Axel-
pero me quedo con el risotto.
Cuando se disponían a salir del
salón, escucharon un estruendo que provenía del piso de arriba. Este les dio
tal susto que el corazón estuvo a punto de salírseles del pecho. Parecía como
si el vecino de arriba arrastrara algo muy pesado por el suelo, y también como
si lo golpeara con piedras, cadenas o con un mazo de esos que se utilizan para
derribar pareces, todo a la vez.
-¿Pero qué coño es eso?- preguntó
Axel alzando la voz para hacerse oír por encima del ruido.
-Es el nuevo vecino de arriba-respondió
David- Lleva haciendo eso toda mañana. Descansa durante unos minutos y después vuelve a hacer ese ruido tan espantoso.
-¿Y no has subido a quejarte?-
preguntó Axel totalmente indignado.
-No, ¿para qué? Puede que este
realizando alguna obra o reorganizando la casa- respondió David- Lo más extraño
es que se mudó en mitad de la noche y arrastrando algo muy pesado por la
escalera.
-¡Que raro!- exclamó Axel- Igual
de raro que ese ruido. Es insoportable. ¿Qué estará haciendo?
Acto seguido tomó una de las
sillas del salón y se subió sobre ella. Después comenzó a golpear el techo con
el puño.
-¡Tenga mas cuidado!- gritó
mientras golpeaba el techo con todas sus fuerzas- Aquí abajo vive gente, ¿sabe?
En ese mismo instante el ruido
cesó.
-Ves, solamente necesitaba un
aviso- señaló Axel mientras se disponía a bajar de la silla.
-Estupendo- dijo David agarrando
el brazo de su amigo para ayudarle a bajar- Gracias. Espero que por fin haya
regresado la paz a esta casa.
En ese momento la puerta de la
entrada se abrió. Era Eduardo. Ya había salido del trabajo. David camino hasta él
y le propinó un cálido beso de bienvenida en los labios.
- Eduardo, llegas justo a tiempo-
dijo Axel- estábamos a punto de preparar la comida.
-Y además Axel acaba de
solucionar nuestro problema con los ruidos del vecino- añadió David.
-Espero que sea cierto porque ya
me estaban entrando ganas de subir y quemarle la casa a ese idiota- dijo
Eduardo riendo.
-Íbamos a preparar un risotto,
¿te apetece? - preguntó David a Eduardo mientras los tres se encaminaban hacia la cocina.
-¡Claro que sí! Me apetece
muchísimo- respondió Eduardo frotándose la tripa- Estoy hambriento.
Se adentraron en la cocina y
comenzaron a preparar lo ingredientes.
Estaban de lo más concentrados en la preparación de la comida cuando el timbre de un teléfono móvil les interrumpió.
Estaban de lo más concentrados en la preparación de la comida cuando el timbre de un teléfono móvil les interrumpió.
- Es el mío- indicó David.
Salió de la cocina y caminó hasta
el salón para cogerlo.
Mientras, Eduardo y Axel
continuaron cocinando.
Un par de minutos después David
regresó del salón.
-Lo siento chicos. Se nos ha
fastidiado la comida- dijo- Me ha llamado mi jefe. Mi compañero se ha puesto
enfermo y tengo que ir a cubrir su turno.
-¡Qué fastidio!- exclamó Axel.
-Guardadme un poco de risotto-
rogó David mientras caminaba hasta Eduardo y se despedía propinándole un beso
en los labios.
-Que ganas tengo de que te
conviertas en un escritor famoso y por fin puedas mandar a la mierda al
gilipollas de tu jefe- señaló Eduardo.
-Yo tengo más ganas que tú, créeme-
respondió David.
Después se despidió también de
Axel y caminó hasta la puerta. Cogió su abrigo del perchero y salió del piso
maldiciéndose por tener que perderse aquel estupendo risotto en compañía de su
mejor amigo y su novio.
-Bueno, pues parece que nos hemos
quedado solos- dijo Axel mientras sacaba un paquete de arroz de uno de los
armarios de la cocina.
-Eso parece- respondió Eduardo- ¿Me pasas un cuchillo para ir cortando las setas?
Axel abrió uno de los cajones,
sacó un cuchillo de él y se lo entrego a Eduardo. Después se situó a su lado y
le agarró por la cintura.
-Deberíamos aprovechar para
terminar lo que empezamos el otro día- indicó Axel mientras atraía a Eduardo
hasta él y le propinaba un apasionado beso en los labios.
CONTINUARÁ...
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