RELATO GAY. STRANGER THINGS. CAPÍTULO 1: EL COMIENZO
Nunca me han gustado las películas de superhéroes. Siempre me han parecido
historias absurdas donde un tipo con un disfraz ridículo se dedica a salvar personas. Estas historias casualmente siempre tienen final feliz. El superhéroe
siempre salva en el último momento a la víctima de caer al vacío, de morir
asesinada, de un terrible accidente o de cualquier peligro inimaginable. Todos
sabemos que en la vida real no existen los finales felices y que tampoco
existen los superhéroes. O eso pensaba yo. Os voy a contar mi historia y como
descubrí que los superhéroes existen y están ocultos entre nosotros.
Mi nombre es Charly, tengo 17 años y llevo una vida de lo mas
normal. Demasiado normal diría yo. No soy como los demás jóvenes de mi edad. No
tengo sus mismos gustos ni sus mismas aficiones. Mientras los chicos de mi edad
prefieren hacer deporte, salir de fiesta o ir al cine; yo prefiero quedarme en
casa leyendo, pasear, hacer fotografías de todo lo que me llame la
atención y pasar el tiempo a solas con mi chico. ¡Ah si, se me olvidaba! Soy
gay.
* * *
Salí de casa como cada día para ir al instituto. Sam, mi chico, estaba enfrente de mi jardín esperándome para ir juntos a clase. Al llegar junto a él le besé suavemente en
los labios y comenzamos a caminar en dirección al instituto.
Sam es muy guapo. No se que hace conmigo la verdad porque no me considero nada atractivo, pero supongo que algo bueno tendré para gustarle. Tiene los ojos azules, es rubio y juega en el equipo de fútbol. Yo en cambio soy delgado, desgarbado, llevo gafas y vistiendo no es que vaya a la ultima moda que digamos. Aun así todo el mundo nos dice que hacemos una bonita pareja.
-¿Qué tal estas?- me preguntó Sam.
-Bien, cansado de escuchar las peleas de mis padres, pero por
lo demás estupendamente- le respondí.
Mis padres se separaron hace dos años. Normalmente sus reencuentros
solían ser pacíficos, pero últimamente no paraban de discutir por cualquier
tontería. La última discusión fue porque el fin de semana pasado mi padre me había llevado a casa media hora mas
tarde de la hora acordada. Como si por media hora se fuera a acabar el mundo.
-¿Todavía siguen así?- dijo Sam- Y luego los inmaduros somos
nosotros.
-Vamos a cambiar de tema, no me apetece hablar de ellos,
bastante tengo con aguantarles en casa- dije- ¿Tu que tal has pasado el fin de
semana?
-Aburrido- respondió Sam- preferiría haberme quedado aquí
contigo que ir con mis padres a la casa de la playa- Te he echado mucho de
menos.
Al escuchar aquello me detuve, agarré a Sam por la camiseta y
le acerqué hasta mi para propinarle un beso en los labios. Al estar distraídos
no vimos el extraño camión que se acercaba a toda velocidad hacia nosotros. Al
escuchar el claxon, giré la cabeza y entonces lo vi. Un enorme camión cisterna
había perdido el control y se acercaba peligrosamente hacia donde Sam y yo nos
encontrábamos. El conductor estaba inconsciente sobre el volante del vehículo,
presionando el claxon con la cabeza, que no dejaba de sonar. Teníamos el camión
casi encima cuando empujé a Sam para evitar que este fuera atropellado. Lo último
que pude ver antes de que el furgón me golpeara fue un cartel en la cabina de
este que decía: residuos nucleares. Después todo se volvió negro.
* * *
Cuando desperté estaba tirado en el suelo al lado de un
árbol. El camión había volcado y estaba a pocos metros de mi. Para mi sorpresa
no sentía ningún dolor. Lo único que notaba era que mi ropa estaba empapada. Me
incorporé hasta quedar sentado y miré mis manos y mi ropa. Estaba cubierto de
un liquido viscoso y amarillento. Miré hacia el camión y vi que este tenia una
fuga. Una sustancia amarilla como la que cubría todo mi cuerpo salía de el. No
podía ser. Estaba cubierto de residuos nucleares. ¿Pero que hacía un camión
transportando residuos nucleares por el centro de la ciudad? De repente
apareció Sam y me ayudó a levantarme.
-No deberías tocarme- le dije- estoy cubierto de líquido
radioactivo.
-Vamos camina- me dijo Sam mientras corríamos para alejarnos del lugar- es peligroso estar cerca del
camión, podría explotar.
Y dicho y hecho, en ese momento el camión explotó. Pedazos de
la carrocería volaron por todas partes en medio de una gran llamarada. Un
pedazo de metal arrugado y humeante salio disparado en dirección a nosotros. El
peligroso proyectil se dirigía hacia Sam a toda velocidad. Justo cuando este
iba a impactar en su cara se detuvo, flotando en el aire ante nuestra incrédula mirada. Yo
había cerrado el puño con tanta fuerza que me había clavado las uñas hasta
hacerme sangre y había deseado que el pedazo de metal se detuviera.
Abrí el puño y el amasijo de metal dejó de flotar y cayó al suelo.
¿Qué estaba sucediendo? ¿Yo había hecho que se detuviera en
el aire aquel trozo de metal?
CONTINUARA...
Echa un vistazo a mis libros y ebooks publicados hasta ahora desde este enlace:
Sígueme en twitter: https://twitter.com/BlogeroGay?lang=es
Únete a mi página de facebook:



Comentarios
Publicar un comentario