TRISTE REALIDAD- CAPITULO 5: LUZ AL FINAL DEL TUNEL

Al principio estaba oscuro. Después Pedro vio una luz que se iba volviendo cada vez más intensa. Una luz que le deslumbraba. Más tarde claridad. Un lugar de un color blanco deslumbrante. ¿Estaba en el cielo?

Algo se acercó a él. Al principio parecía solamente una sombra pero después sus ojos comenzaron a acostumbrarse a aquella luz y vio la cara de lo que parecía ser un ángel. Cuando por fin vio aquella cara con más claridad descubrió que no era una ángel. Era un joven bastante guapo, moreno y de ojos azules. Y aquel lugar no era el cielo, era una habitación de hospital.

-¿Cómo te encuentras?- le preguntó el joven.

Pedro reparó por fin en que el joven llevaba una bata blanca y que por lo tanto era un médico del hospital.

-Estoy un poco mareado- respondió Pedro.

-Es normal, has perdido mucha sangre- le dijo el doctor- voy a dejarte descansar y dentro de un par de horas volveré para charlar contigo.

El doctor salió del cuarto y después Pedro recorrió la habitación con la mirada intentando encontrar a su madre, pero ella no estaba allí. Miró sus muñecas. Estaban completamente vendadas para proteger los cortes.  Luego poco a poco el cansancio le venció y cayó en un profundo sueño.

Cuando despertó dos horas más tarde el joven doctor estaba sentado en un sillón al lado de su cama.
-Espero que estés más descansado porque tenemos que charlar sobre lo que ha pasado- le dijo el médico- me llamo Miguel.

-Encantado doctor-respondió Pedro.

-Bueno para empezar quiero que me digas como te encuentras.

-Todavía un poco aturdido, pero me encuentro mejor- dijo Pedro.

-Bien, ahora quiero que me cuentes los motivos por los que intentaste suicidarte- le indicó Miguel.

-¿Qué sentido tiene seguir viviendo si tengo que estar el resto de mi vida en una cama sin poder moverme? No quiero vivir así. Además tampoco tengo muchos motivos para seguir adelante-respondió Pedro mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

-¿Y por qué dices que no tienes motivos para seguir adelante?¿Y tu madre?

-No quiero ser una carga para mi madre. Y mi novio me dejo después del accidente cuando se enteró de que probablemente no volvería a caminar. Mi vida es un asco.

-Sabes que lo de no volver a caminar no es algo definitivo. Ahora hay muchos tratamientos y con la rehabilitación adecuada y trabajando a diario puede que consigas volver a andar- le dijo Miguel- pero no quiero darte falsas esperanzas también hay posibilidades de que no, pero hay que luchar, no puedes rendirte tan pronto.

-¿Cómo voy a volver a caminar? No siento nada de cintura para abajo.

-Yo tengo fe y te voy a ayudar a que vuelvas a caminar de nuevo- le dijo Miguel levantándose del sofá y acercándose a la cama. Apoyó la mano en la pierna de Pedro solo por un segundo, pero bastó para que este sintiera un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo. Había sentido la mano del doctor en su pierna, quizá si hubiera alguna esperanza.

CONTINUARA...







Comentarios

  1. para cuando el proximo
    estoy deseando leerlo jajaja

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  2. Muy buena historia...escribes muy bien...Nos vemos en tu próxima actualización :)

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  3. lo que as escrito tien la opcion de poner los vellos de punto sigue contando es muy interesante.

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