TRISTE REALIDAD- CAPITULO 3: LA LLAMADA

Habían pasado varios días desde que Pedro había descubierto que quizá no volvería a andar.  Todavía estaba en el hospital. No habían parado de hacerle pruebas y estos últimos días había estado hablando con el psicólogo del hospital ya que estaba bastante deprimido. Para colmo no había podido ver a su novio desde que había despertado del coma. Su madre le había dicho que cuando iba a visitarle él estaba dormido y Marcos no quería molestarle. De todas formas tenía muchas ganas de hablar con él, así que había decidido que en cuanto se quedara solo en la habitación iba a llamarle por teléfono.

La madre de Pedro estaba sentada en un sofá al lado de la cama del hospital. Tenía un libro en las manos y estaba absorta en la lectura.  Cuando se dio cuenta de que Pedro había despertado dejo el libro a un lado en el sofá y se levantó de un salto. Caminó hasta la cama y le agarró de la mano.

-¿Cómo te encuentras hoy?-le preguntó con cara de preocupación.

-Estoy algo mejor- mintió Pedro- ¿Ha venido hoy Marcos a verme?

-Hoy no ha podido venir, tenía mucho trabajo- le explicó su madre- pero ha llamado por teléfono para preguntar qué tal estabas.

-Podrías haberme avisado-dijo Pedro- me hubiera gustado hablar con él.

-No quería despertarte hijo- le dijo su madre acariciándole la frente-¿quieres desayunar?

Pedro que quería quedarse solo para llamar por teléfono a su chico le dijo que si, aunque no tenía ningún hambre.

-Claro mama- le respondió.

-Voy a buscar a las enfermeras para preguntarles  cuando piensan traerte el desayuno, hay que aprovechar hoy que tienes apetito.

Después su madre salió de la habitación y por fin Pedro se quedó solo.

Alargó la mano hasta el teléfono, que estaba en la mesilla de noche al lado de su cama. Le resultó algo más complicado de lo que esperaba al no poder mover las piernas y al tener todavía la espalda dolorida.  Cuando consiguió alcanzarlo marcó rápidamente el número de su chico.

-Diga- dijo Marcos al descolgar el teléfono.

-Hola Marcos- le saludó Pedro- tenía muchas ganas de hablar contigo.

-¡Ah! Hola Pedro

-Quería darte las gracias por haber venido a verme estos días y por estar a mi lado en estos momentos tan difíciles.

-No deberías darme las gracias- respondió Marcos.

-Claro que si- insistió Pedro- has sido muy amable viniendo a verme todos los días.

-No, no me has entendido. Digo que no deberías darme las gracias porque no he ido a visitarte.

-¡Perdona, no entiendo nada!- exclamó Pedro confundido- Pero si mi madre me ha dicho que has venido a visitarme a diario.

-Pues te ha mentido- le respondió Marcos.

-¿Y por qué iba a hacer tal cosa?

-Mira Pedro, cuando me dijeron que después de tu accidente no ibas a poder caminar estuve sin pegar ojo y pensando durante algunos días. Después de mucho pensar llegué a la conclusión de que yo no puedo estar con un inválido. Soy muy joven, no puedo cargar con alguien que no puede valerse por sí mismo- le dijo Marcos secamente.

-¿Pero cómo puedes decirme eso?

-Lo siento Pedro- después Marcos colgó el teléfono  y Pedro se quedó un buen rato con el auricular en el oído. Después lo dejo caer sobre la cama y se dio cuenta de que su madre le había estado mintiendo desde que despertó del coma para no hacerle daño. Por eso le decía que Marcos iba a visitarle cuando estaba dormido.

CONTINUARA...








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