TRISTE REALIDAD- CAPITULO 6: FINAL
Después de varias semanas de rehabilitación, con esfuerzo y
constancia, Pedro había mejorado muchísimo y ya podía caminar con ayuda de unas
muletas. Todas las mañanas Miguel, su doctor, que ya se había convertido en su
amigo después de pasar tantas horas juntos, le ayudaba a levantarse de la cama
para que hiciera sus ejercicios en la cinta ergométrica . Caminaba a paso lento
sobre la cinta durante una hora sujeto a las barras y siempre supervisado por
el doctor. Y esta última semana había practicado con las muletas caminando por
la habitación. Aquella mañana se había despertado muy animado y estaba
esperando la llegada del doctor.
-Buenos días Pedro- le saludó Miguel al entrar en el cuarto-
¿Cómo te encuentras hoy?
-Muy bien- respondió este.
-Me alegro, eso es buena señal. Bueno hoy por fin vas a
salir de la habitación y sin las muletas- le dijo Miguel ayudándole a
levantarse de la cama.
-¿Estás seguro de que podré caminar sin las muletas?- le
preguntó Pedro asustado.
-Claro que sí. Ya estás preparado.
Pedro se sentó en la cama y apoyándose en el hombro de
Miguel consiguió ponerse en pie. Al principio le temblaron un poco las piernas.
Pero con cada paso cogía más confianza. Miguel le soltó y Pedro comenzó a
caminar solo. Un paso tras otro y lentamente pero lo estaba haciendo. Lo había
conseguido. Volvía a caminar y sin ayuda de nadie. Caminó lentamente hacia la
puerta y una vez que estuvo frente a ella se giró hacia Miguel que estaba
detrás de él.
-Muchas gracias por todo- le dijo- puedo volver a caminar
gracias a ti.
-No me des las gracias- le respondió Miguel- lo has
conseguido tu solo. Yo solo te he dado el empujón que te hacía falta.
Se miraron durante un segundo. Se acercaron lentamente y
unieron sus labios besándose con ternura. Después de haber pasado tanto tiempo
juntos se habían enamorado. Pedro agarró la mano de Miguel y abrieron la puerta
los dos juntos. Pedro llevaba mucho
tiempo sin salir de aquella habitación por lo que sintió algo de miedo al
atravesar la puerta. Pero con ayuda de Miguel y después de aquel beso todos sus
miedos habían desaparecido. Atravesó la puerta con decisión y salió al largo
pasillo del hospital. Soltó la mano de Miguel y caminó el solo algunos metros. Estaba feliz.
Entonces a pocos
metros de él vio a su madre. Estaba sentada en la sala de espera y hablaba con
un médico. Caminó hacia ella para que viera que lo había conseguido y que por
fin había vuelto a caminar. Pero cuando llego allí ella estaba llorando desconsoladamente.
El medico apoyaba la mano en su hombro para calmarla.
-No pudimos hacer nada por el- le decía el doctor a su
madre- cuando le encontró la enfermera había perdido mucha sangre.
-¿Qué ha pasado mama?- pregunto Pedro.
Nadie le respondió. Ni siquiera le miraron.
-¿Que está pasando? Decidme algo- volvió a insistir Pedro.
Pero nadie le respondía. Era como si no estuviera allí.
Su madre se levantó de la silla con ayuda del doctor. Juntos
salieron de la sala de espera y caminaron por el pasillo sin ni siquiera
mirarle.
Miguel apareció a su lado.
-¿Pero qué pasa? ¿No pueden verme?
-No, Pedro. Estas muerto. Moriste anoche desangrado al
cortarte las venas.
-Pero no puede ser. Tú conseguiste salvarme y además llevamos
semanas haciendo rehabilitación- dijo Pedro desconcertado.
-Todo eso era cierto. Bueno en realidad es lo que hubiera pasado
si no te hubieras suicidado- le dijo Miguel.
-Incluso nos hemos besado. Ese beso también era falso.
-Todo era cierto. Todo eso hubiera sucedido si no te
hubieras cortado las venas.
-¿Y qué sentido tiene todo esto?- pregunto Pedro.
-Era una prueba. Una prueba que debías pasar para decidir si
querías seguir viviendo o de verdad querías morir. Y has demostrado que eres
capaz de luchar y de seguir adelante. Por lo tanto has superado la prueba.
-¿Y ahora que va a pasar?- pregunto Pedro asustado.
-Vamos a darte otra oportunidad. Otra oportunidad para que
luches. Para que vivas y consigas ser feliz. Dentro de unos instantes vas a
despertar en la cama de hospital y no vas a recordar nada de esto. No podrás
caminar. Tendrás que luchar como lo has hecho ahora para conseguir volver a
andar.
-¿Y que pasara con nuestro beso? ¿Tú estarás allí?
-Claro. Todo volverá a ocurrir, solo que tu no lo
recordaras- respondió Miguel abrazándole- Te veo al otro lado.
Después de decirle esto todo se oscureció.
Al principio estaba oscuro. Después Pedro vio una luz que se
iba volviendo cada vez más intensa. Una luz que le deslumbraba. Más tarde
claridad. Un lugar de un color blanco deslumbrante. ¿Estaba en el cielo?
Algo se acercó a él. Al principio parecía solamente una
sombra pero después sus ojos comenzaron a acostumbrarse a aquella luz y vio la
cara de lo que parecía ser un ángel. Cuando por fin vio aquella cara con más
claridad descubrió que no era un ángel. Era un joven bastante guapo, moreno y
de ojos azules. Y aquel lugar no era el cielo, era una habitación de hospital.
-¿Cómo te encuentras?- le preguntó el joven.
Pedro reparó por fin en que el joven llevaba una bata blanca
y que por lo tanto era un médico del hospital.
-Estoy un poco mareado- respondió Pedro.
-Es normal, has perdido mucha sangre- le dijo el doctor- voy
a dejarte descansar y dentro de un par de horas volveré para charlar contigo.
A Pedro todo aquello le resultaba familiar. Tenía la
sensación de que ya lo había vivido. Además la cara de aquel médico le
resultaba bastante familiar.
El doctor salió del cuarto y después Pedro recorrió la
habitación con la mirada intentando encontrar a su madre. Allí estaba de pie
junto a su cama. Esta le agarró la mano y le besó en la frente. Agarrado a la mano de su madre Pedro se fue
quedando dormido pensando en que al despertar lucharía con todas sus fuerzas
para levantarse de aquella cama y ser feliz.

me encantó esta historia, eres increible, no se de donde las sacas pero es estupenda, me quito el sombrero, chapó!
ResponderEliminarMuy bonita esta historia! felicidades... quisiera leer una a cerca de un chico que ama a dos tios ! amar a dos!
ResponderEliminarPara cuando la continuación de the walking gay? Quede con la intriga de saber que pasara en el helicóptero? Alguno de los dos morirá? Existirá un tercer protagonista?
ResponderEliminarA mi parece perfecto el final, aunque una secuela donde encuentren un lugar seguro con mas personas para que se desarrolle un triangulo amoroso me parecería aun mejor... The walking gay 2 Jaja Saludos. Atte: Tony
EliminarInteresante trabajo, aunque The walking gay me ha parecido la mejor de las que he leido hasta ahora (salvo por el título). Ahora, en el final de tu anterior historia alguien te propuso hacer una de un chico que se enamora de su mejor amigo, me parece buena idea... Saludos. Atte: Tony
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