UN CUENTO HECHO REALIDAD- CAPITULO 1: LA INVITACION

Eric guardó sus libros en la taquilla del instituto después de un largo día de clase. Por fin había llegado el fin de semana y tenía tres días por delante para descansar. Eric era un chico gay de 19 años, poca gente sabia su condición sexual, solamente su familia y su mejor amiga Laura. Era delgado, llevaba gafas y vestía de una manera bastante clásica para su edad. Todo el mundo le decía que tenía que cambiar de look pero él se sentía cómodo así. Su amiga Laura le estaba esperando al final del pasillo. Tenía su misma edad y era la empollona de la clase aunque por su aspecto nadie lo diría. Era guapísima, tenía un pelo moreno que le llegaba hasta los hombros y siempre vestía a la última. Había intentado varias veces cambiar el look de Eric pero este era muy cabezón y no se dejaba aconsejar.

-Mira- le dijo Laura al llegar enseñándole un folleto que sostenía en su mano- Mike va a dar una fiesta en su casa esta noche. Ha invitado a todo el instituto. ¿Te apuntas?

-No sé si Victoria me dejara ir- le respondió Eric.

-Pídele a tu madrastra que te deje salir un rato esta noche- le suplicó Laura- dile que volveremos a casa antes de las doce.

-Bueno, lo intentare- le dijo Eric no muy convencido- pero seguro que me dice que no.

-Además así podrás ver a Mike fuera del instituto- le recordó Laura- ¿Desde cuando llevas enamorado de él? ¿Desde qué íbamos a primero?

-Sí, pero él no sabe que existo- dijo Eric agachando la cabeza.

-Eso es por tu manera de vestir, te he dicho mil veces que te vendría bien un cambio de look. Eres muy guapo, no debería darte vergüenza mostrárselo a los demás- le dijo Laura pasando la mano por sus hombros- Mike es el único chico del instituto que ha salido del armario, seguramente si cambiaras un poco tu aspecto se fijaría en ti.

Los dos se encaminaron hacia la salida del instituto. Una vez fuera Laura cogió su bicicleta, que había encadenado a un árbol.

-Llámame luego al móvil y quedamos para ir a la fiesta – le dijo Laura antes de marcharse- Espero que tu madrastra te deje ir. Hasta luego- después se subió a la bicicleta y se alejó pedaleando.

Eric empezó a caminar en dirección a su casa pensando en cuanto le apetecía ir a la fiesta, pero que seguramente Victoria no iba a darle permiso para ir. Su madrastra era una bruja. No una bruja con poderes claro, pero era una mujer muy egoísta y manipuladora. Se casó con el padre de Eric cuando este tenía 15 años. Al cumplir los 18 su padre murió en un accidente de coche y Eric tuvo que vivir con Victoria y con su hijo. Su hermanastro era todavía peor que su madre, se llamaba Paul. Disfrutaba con las desgracias de los demás, sobre todo si le ocurrían a Eric.

Por fin llegó a casa. Abrió la valla que daba al jardín y caminó hasta la entrada. Una vez que estuvo delante de la puerta llamó al timbre y enseguida abrió su madrastra la puerta. Era una mujer de 51 años que se conservaba muy bien para la edad que tenía. Llevaba el pelo recogido e iba vestida con un traje negro bastante escotado.

-¡Ah, eres tú!- dijo al ver que quien había llamado a la puerta era Eric- creía que sería mi hijo.

Después se dirigió hasta el salón y se sentó en el sofá a seguir ojeando su revista.

Eric entro en la casa y cerró la puerta tras de sí. Dejó la mochila en el suelo y fue hasta el salón para hablar con su madrastra sobre lo de la fiesta. Se paró frente a ella, pero no sabía muy bien cómo empezar la conversación.

-¿Qué haces ahí parado como un tonto?- le dijo Victoria al reparar en su presencia.

-Quería hacerte una pregunta- le respondió Eric.

-Pues hazla ya y que sea rápido- le dijo Victoria enfadada- Me estás haciendo perder el tiempo.

Eric respiró hondo, trago saliva y lanzó la pregunta.

-Esta noche me han invitado a una fiesta y te quería preguntar si me dejarías ir.

- ¿Te gustaría mucho ir, verdad?

-Si, además estaría de vuelta antes de las doce.

-Sí, seguro que será una fiesta muy divertida-le dijo Victoria- pero lo siento no puedes ir.

-Pero si te he dicho que no volveré tarde, déjame ir por favor- le suplicó Eric.

-¡No vas a ir y punto!- gritó Victoria levantándose del sofá y arrojando la revista violentamente sobre la mesa del salón- Cuando digo que no es que no. Además, ¿desde cuándo te invitan a ti a fiestas? Siempre estás solo. Nadie te quiere. Solamente esa niñata con la que siempre vas de un lado a otro. Y solo va contigo porque está igual de sola que tú, no porque le guste tu compañía.

-Por eso quiero ir a la fiesta. Así podre conocer gente y hacer amigos. Mi padre me hubiera dejado ir- le dijo Eric que estaba a punto de romper a llorar.

-Pero tu padre está muerto y en esta casa la que manda soy yo- le espetó Victoria.

-Eres una zorra no sé cómo mi padre pudo fijarse en alguien como tú- le gritó Eric.

Victoria levantó la mano y la bofetada que le propino a Eric resonó por toda la habitación. Este se llevó las manos a la cara que empezaba a enrojecerse debido al golpe.

-Vete a tu cuarto y quédate allí hasta que yo te lo diga- le ordenó Victoria- No vas a salir de allí en todo el fin de semana así que olvídate de la fiesta. Y esta noche no bajes a cenar.

Eric salió del salón, cogió su mochila y subió  las escaleras hasta su cuarto. Una vez allí se lanzó sobre la cama y rompió a llorar.

CONTINUARA...


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