MÁGICOS 30: CAPITULO 5: EL DÍA SIGUIENTE

David, estaba encerrado en el cuarto de baño del colegio. Este era su refugio durante los recreos.  Era la única forma de escapar de las burlas y los insultos de sus compañeros de clase. A sus diez años, David tenía bastante sobrepeso, y los demás niños no paraban de meterse con él por ese motivo. Su vida en el colegio era un infierno, y en su casa tampoco era mucho mejor. David había sentido ganas de acabar con todo en varias ocasiones. Una vez, subió a la azotea del colegio con intención de saltar y terminar con aquella horrible existencia que le había tocado vivir, pero cuando estaba a punto de saltar al vacío, se quedó embobado mirando el vuelo de una paloma. Aquello le hizo cambiar de opinión. Pensó, que algún día, él también podría escapar de aquel lugar, alzando el vuelo como aquel ave.

Ahora, allí encerrado en el cuarto de baño, se preguntaba si había sido un error no suicidarse aquel día. Siempre escuchaba decir a la gente que la vida era corta, pero a él se le estaba haciendo eterna. Todo era cuestión de perspectiva. Cuando tenías una vida feliz, los días pasaban volando, pero cuando tu vida era un infierno, un día podía parecer un año entero.

David terminó su bocadillo y sacó una chocolatina de la mochila. Abrió el envoltorio y miró durante unos instantes aquella mezcla de chocolate, galleta y caramelo. La comida había sido su vía de escape durante todos aquellos años, pero aquello era un círculo vicioso. Cuando las cosas iban mal. se refugiaba en los dulces, pero aquello no hacía más que empeorar las cosas. Necesitaba un cambio. Se levantó del retrete, que había utilizado como asiento, alzó la tapa y lanzó dentro la chocolatina. Tiró de la cadena y se prometió a si mismo que a partir de aquel día su vida iba a empezar a cambiar. Se colgó la mochila en el hombro y salió del cuarto de baño. Al cruzar la puerta, chocó con alguien. Recibió un empujón y cayó al suelo. Alzó la vista y vio que acababa de chocar con Ricardo, uno de los matones de su clase.

-Oye gordo, ¿porque no miras por dónde andas?- le dijo.

David permaneció en el suelo sentado sin decir nada.

-¿Qué hacías en el baño? Siempre te escondes ahí en los recreos- preguntó Ricardo- Seguro que te tocas ahí dentro pensando en alguno de tus compañeros de clase, porque además de gordo eres marica.

Todos los alumnos que estaban en el pasillo en aquel momento, se quedaron mirando la escena. Algunos reían y otros lo observaban todo sin hacer nada.

David se levantó y salió corriendo sin mirar atrás.

-¡Corre marica!- gritó Ricardo- Además de gordo eres un cobarde.

David corrió y corrió a lo largo del pasillo, atravesando las puertas del colegio y prometiéndose a sí mismo que aquel, era el último día que se burlaban de él.

*                             *                            *

El espejo no mentía. La poción realmente había funcionado. David se sentía mejor que nunca.  Corrió hasta su habitación y se vistió rápidamente. La ropa le quedaba un poco grande. Tendría que ir de compras para conseguir ropa nueva. Cogió dinero de la mesita de noche y salió de su apartamento, dispuesto a comprar la mejor ropa que encontrase para lucir su nuevo cuerpo.

*                              *                            *

El teléfono móvil seguía en silencio sobre la mesa. Eran las doce de la mañana y David todavía no había llamado. Guillermo esperaba ansioso su llamada. Quería saber si la poción había funcionado. Sabía que él no podía llamar, la dependienta había dejado bien claro que nadie podía despertar a David, tenía que despertarse de manera natural.

Guillermo apenas había dormido. No había parado de pensar en como decirle a David lo que sentía. Había imaginado la escena más de mil veces. En todas, David y él acababan besándose.
No aguantaba más aquella espera, así que decidió ir a casa de David. Abriría la puerta con la copia de las llaves que tenía en su poder, y comprobaría que este estaba bien. Además, si David todavía estaba dormido, podría prepararle el desayuno.

Cogió las llaves, se puso el abrigo y salió por la puerta, más decidido que nunca a confesar su amor.
Caminó durante quince minutos hasta llegar al barrio de David. Solo faltaban unos metros para llegar al edificio donde este vivía, cuando al pasar frente al escaparate de una tienda, se quedó embobado mirando algo que había llamado su atención. Ese algo, era un chico alto, delgado, con un cuerpo espectacular y con un gusto por la ropa envidiable.
Que estuviera enamorado de David no quería decir que no pudiera mirar a otros chicos por la calle.
El joven, estaba de espaldas. Guillermo, miraba embobado su trasero, cuando esté se giró de repente.  Alzó la vista para ver su rostro y se quedó completamente paralizado. Aquel chico que tenia delante, era David, pero un David diez años más joven. La poción había funcionado. David estaba casi irreconocible. Si antes Guillermo estaba enamorado, ahora estaba totalmente hechizado por aquel joven  David que tenía frente a él.

CONTINUARA...


Comentarios

  1. Respuestas
    1. Gracias por leerme. Intentare publicar el siguiente capitulo lo mas rápido posible. Un saludo

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  2. Respuestas
    1. Gracias por leerme. Esta semana publicaré el siguiente capítulo. Espero que te guste. Un saludo. :-)

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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