RELATO GAY. NO ES MOMENTO PARA EL AMOR. CAPÍTULO 2: DONDE Y CUANDO MENOS LO ESPERAS
La mujer murió en el acto debido
a la caída. No se supo a ciencia cierta si cayó por accidente o saltó por
propia voluntad. Finalmente, los forenses, ya que debían rellenar su informe
aportando su punto de vista, se decantaron por una caída accidental, ya que
encontraron junto al cadáver una rasqueta limpiacristales, por lo que dedujeron
que podría haber caído por la terraza al intentar limpiar las ventanas de esta.
Pero yo sé la verdad. María cayó
por mi culpa. Por marcharme de aquella manera, como un auténtico cobarde. Debí
haber hecho algo. Debí haber llamado a alguien. Debí haber pedido ayuda. Estaba
claro que esa mujer no se encontraba bien. Necesitaba ayuda urgente y yo le di
la espalda.
Por supuesto, perdí mi empleo. Me
despidieron por negligencia profesional. Tras esto, caí en una profunda
depresión de la que me ha costado muchos meses salir. He estado mucho tiempo
sin apenas ganas de levantarme de la cama, sintiéndome culpable por lo
sucedido.
Aun no lo he superado, pero
gracias a la ayuda de un psicólogo, ahora puedo controlar mis sentimientos. He
aceptado que hay cosas que escapan a nuestro control. Cosas imprevisibles, que
suceden sin poder hacer nada por evitarlas.
Hoy, tras seis meses encerrado en
mi apartamento, por fin estoy preparado para salir de casa. Hoy es la primera
vez en todo este tiempo que pongo un pie en la calle. Y no es, como siempre
hasta ahora, para acudir al psicólogo. Voy a salir únicamente a dar un paseo. A
caminar por el parque, dejar la mente en blanco y olvidarme de todo por unos
minutos.
Así que, eso es lo que hago.
Salgo de casa, cierro la puerta tras de mí, bajo la escalera y atravieso el
portal hasta llegar a la calle. Una vez fuera, siento la tentación de volver
corriendo a la seguridad que me proporcionan las cuatro paredes de mi
apartamento, pero me obligo a caminar en dirección al parque. Solamente veinte
minutos. Una primera toma de contacto. Me vendrá bien. Lo necesito.
Tras diez minutos caminando,
llego al enorme y bonito parque de mi barrio, el cual está rodeado de árboles,
jardines, flores y preciosos caminos que recorrer.
Pasado un rato, llego hasta un hermoso
estanque, en cuyo interior conviven varias carpas de colores junto a una
familia de patos blancos como la nieve, que nadan y nadan sin cesar. Me siento
en un banco y observo el agua con atención.
Cuanta calma. Cuanta paz.
Estoy tan abstraído, que no
reparo en que una persona se ha sentado en el banco, junto a mí. Un joven de
pelo moreno, ojos verdes y con el rostro cubierto por una cuidada barba de
varios días.
Tras reparar en su presencia,
giro la cabeza hacia él. Este me mira y
me saluda mientras sonríe. Yo le devuelvo el saludo y centro de nuevo mi mirada
en el estanque. Cuando me canso de observar cómo nadan los patos, me levanto y
me voy.
A partir de entonces, regreso
cada día y a la misma hora a ese banco frente al estanque, y día tras día
encuentro al mismo chico de los ojos verdes, el cual siempre se sienta junto a mí
en silencio. De vez en cuando, nos lanzamos miradas furtivas, pero nunca
decimos nada. Hasta que un buen día, tras varias semanas, el muchacho de ojos
verdes decide romper el silencio sepulcral que nos invade cada mañana.
-Me llamo Jorge- dice el chico tímidamente-
Nos sentamos cada mañana juntos en este banco y ni siquiera sabemos nuestros
nombres.
Le miro sorprendido ante la inesperada
presentación.
-Yo me llamo Lucas- me presento
también.
-Encantado- responde- me hubiera
gustado decirte algo mucho antes, pero te veía tan silencioso y pensativo que
no me atrevía a interrumpirte.
-Si, me gusta venir aquí a
pensar- le digo.
-A mí también. Se respira tanta
paz- dice Jorge lanzando un suspiro- Aunque a veces ayuda hablar con alguien de
nuestros problemas. Si quieres podemos tomar un café algún día y contarnos
nuestras penas. Pensarás que como vas a hablar de tus problemas con un completo
desconocido, pero llevamos semanas sentándonos aquí juntos, así que en realidad
ya nos conocemos. Si te soy sincero, esta es la relación más larga que he
tenido en mucho tiempo con alguien.
-Bueno, podría estar bien hablar
con otra persona para variar- respondo mientras emito una pequeña sonrisa.
-De acuerdo, te tomo la palabra-
dice Jorge levantándose del banco- Mañana nos vemos aquí de nuevo y hablamos
sobre ese café.
Tras decir esto, se despide y se
marcha con paso ligero.
Yo permanezco allí sentado,
pensando.
¿Qué acaba de pasar?
¿Ese chico estaba ligando
conmigo?
CONTINUARÁ...
- https://play.google.com/store/books/details/Daniel_Sanchez_de_la_Nieta_Rico_Terminal?id=XbBUDwAAQBAJ









Comentarios
Publicar un comentario