RELATO GAY: EL GRANJERO Y EL MOZO DE CUADRA. CAPÍTULO 8: CAUSA Y EFECTO
Guillermo se adentró en el
dormitorio y caminó sigilosamente hasta la cama donde el conde dormía plácidamente.
Se detuvo frente al camastro y observó al hombre que tenía delante con atención.
<<Tú no tienes la culpa de
lo que hizo Marta>> pensó << Pero he oído hablar de ti. Sé que no has
obtenido tus riquezas ni tu título de conde de manera honesta. No eres ningún inocente.
No se perderá mucho cuando te arrebate la vida. Al contrario, el mundo tendrá un
tirano menos, por lo que será un mundo un poquito mejor.
Entonces, Guillermo sacó un
pequeño puñal que tenía escondido en la cintura del pantalón, oculto bajo la
camisa. Lo alzó sobre su cabeza, con la afilada punta del cuchillo dirigida
hacia el conde, que continuaba durmiendo ajeno a lo que ocurría a su alrededor.
Guillermo contó hasta tres.
Cuando estaba a punto de dejar caer el puñal sobre el cuerpo del conde, este abrió
los ojos. Miró a Guillermo confundido. Después, observó el puñal que se alzaba
amenazadoramente sobre él.
Guillermo, al reparar en que el
conde se había despertado, dejó caer el puñal sobre el pecho del asombrado
caballero con todas sus fuerzas, pero este consiguió sujetar los brazos del
granjero antes de que Guillermo lograse apuñalarle.
Forcejearon.
El puñal se acercaba peligrosamente
al cuello del conde, pero este logró propinar una patada en el estómago a
Guillermo en el último segundo, quitándoselo de encima.
El granjero cayó al suelo, lo que
el conde aprovechó para salir de la cama y ponerse en pie.
Guillermo se levantó de un salto.
Este se encontraba a un lado de
la cama, el conde, al otro. Frente a frente. Observándose.
Entonces, el conde comenzó a
correr hacia el balcón. Si conseguía llegar hasta allí, saltaría al jardín y escaparía.
Guillermo no podía permitirlo, así
que agarró rápidamente, con sus robustos brazos, la mesita de noche que se
encontraba junto a la cama, la levantó en el aire y la lanzó contra el conde
con todas sus fuerzas.
El mueble golpeó la cabeza del
aterrorizado conde, haciéndole caer al suelo de bruces, aturdido.
Guillermo corrió hasta él, le giró
de una patada hasta ponerle bocarriba, y antes de que el ilustrísimo conde de
Alidorm pudiera reaccionar, se arrodilló junto a él y le apuñaló en el cuello.
Tras sacar el puñal de su garganta, le apuñaló de nuevo, repetidas veces, en el
pecho y el estómago hasta acabar con su vida. La sangre manaba a borbotones de
las heridas mortales del conde, inundando el suelo de la habitación.
Guillermo se levantó, todavía con
el puñal en la mano, y observó el cadáver que tenía delante. Este se encontraba
rodeado por un enorme charco de sangre.
<< Esto es lo que has
conseguido, Marta>> pensó << Tú mataste a la persona que yo más
amaba, y ahora yo te he hecho lo mismo a ti. Es lo que se llama ley de causa y
efecto. Toda acción provoca una reacción. Causa: tu mataste a Héctor; efecto:
como consecuencia yo he matado a tu amado conde. He hecho justicia. Ahora vas a
saber lo que es sufrir>>.
Acto seguido, se apartó del conde
y se giró hacia la cuna donde es encontraba la pequeña hija de Marta. Después, comenzó
a caminar hacia ella con el puñal en la mano, el cual todavía estaba completamente
cubierto por la sangre fresca del padre de la criatura.
CONTINUARÁ...
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