RELATO GAY. CUIDADO CON LO QUE NO DESEAS. CAPÍTULO 7: SIN SALIDA
Mateo no podía creerlo. Por un
momento llegó a pensar que todavía estaba durmiendo y que todo era un sueño,
pero no, estaba bien despierto.
Sus amigos estaban allí abajo. Acababa
de escuchar sus voces.
Era cierto, el espejo era capaz
de conceder deseos.
Aquello era increíble. Parecía una
historia sacada de una película de ciencia ficción, pero era real.
Hacía unas horas sus amigos
estaban ingresados en el hospital en estado crítico, y ahora estaban allí abajo,
frente a su casa, sanos y salvos.
Parecía demasiado bonito para ser
cierto. Tenía que comprobarlo con sus propios ojos.
Abrió la puerta del apartamento y
salió por ella a toda prisa. Como la noche anterior había dormido sobre la cama
con la ropa puesta, ni siquiera tuvo que vestirse.
Se arregló un poco el pelo con
las manos mientras bajaba por la escalera a toda velocidad, para estar un poco más
presentable.
Atravesó la puerta del portal y
por fin llegó a la calle.
Allí, frente a él, estaban Héctor
y Fermín.
Aún seguía sin creérselo. Una lágrima
comenzó a caer por su mejilla.
-¡Por fin apareces!- exclamó Héctor.
-¿Qué te ocurre? ¿Estás llorando?
- preguntó Fermín extrañado al ver a su amigo con lágrimas en los ojos.
-Es que estos viajes me traen muy
buenos recuerdos- respondió Mateo- Me alegra mucho que estéis aquí.
No podía dejar de mirar a sus
amigos. Allí estaban frente a él, intactos. Aquello era un milagro.
-Bueno, ¿es que piensas quedarte ahí
embobado mirándonos toda la mañana? - preguntó Fermín impaciente- ¡Vámonos!
¿No?
-Si… claro- respondió Mateo
titubeando.
-¿Y tu bolsa de viaje?- preguntó Héctor
al ver que Mateo no llevaba encima su equipaje.
-¡Es cierto! La he olvidado
arriba- mintió Mateo- Dadme cinco minutos. Voy a por ella.
-¡Venga, date prisa!- exclamaron Héctor
y Fermín al unísono.
-Solo os pido una cosa. Podemos
hacer el viaje en autobús en lugar de coger el coche- suplicó Mateo.
-¿Y eso por qué?- preguntó Fermín
extrañado.
-Es que anoche tuve una mala
pesadilla donde sufríamos un accidente con el coche- respondió Mateo
apesadumbrado- me sentiría mejor yendo en autobús.
-¡Pero ya he traído el coche!-
exclamó Héctor- Está aparcado ahí enfrente.
-Va a seguir ahí cuando volvamos-
señaló Mateo- Por favor, hacedlo por mí.
-Está bien- respondió Héctor con resignación-
pero date prisa.
Mateo se sentía feliz. Sus amigos
estaban bien. En aquel momento era la persona mas dichosa del mundo. Se giró
para regresar a su apartamento y preparar el equipaje a toda velocidad, cuando
de repente, escuchó un gran estruendo a su espalda. Se giró de nuevo hacia sus
amigos y descubrió horrorizado que estos estaban enterrados bajo un montón de
escombros.
La cornisa del viejo edificio
donde Mateo vivía se había desplomado sobre las cabezas de Héctor y Fermín, dejándolos
atrapados bajo cientos de cascotes.
CONTINUARÁ...
- https://play.google.com/store/books/details/Daniel_Sanchez_de_la_Nieta_Rico_Terminal?id=XbBUDwAAQBAJ







Comentarios
Publicar un comentario