RELATO GAY. ANATOMÍA DE UN GAY. CAPÍTULO 4: GAY REVENGE (VENGANZA)
Ricardo estaba muy nervioso. Hacia tan solo un par de horas había
llamado a Manuel por teléfono para preguntarle si le apetecía quedar a cenar
con él. Manuel había accedido. Ricardo estaba completamente dispuesto a llevar
a cabo su plan. Tenía que infectar a todos los gays con los que se acostase,
solo así se vengaría y podría calmar el dolor que sentía por lo que le había
pasado a él. Ricardo estaba tan cegado por el odio que no se daba cuenta de que
aquello carecía de sentido.
Se vistió y se arregló para la ocasión. Abrió el cajón
de su mesita de noche y sacó de él una caja de preservativos. Después caminó
hasta la cocina y los tiró al cubo de la basura. <<No los voy a necesitar
nunca más>> pensó.
* * *
“De pequeños nos dicen que existe el bien y el mal. Que
debemos ser buenos si no queremos recibir un castigo. Los dibujos animados nos
inculcan que los malos son fáciles de detectar por sus cuernos puntiagudos en
la cabeza, aspecto de monstruo y mirada malvada. Pero cuando crecemos nos damos
cuenta de que eso no es cierto. Una mala persona puede tener aspecto de buena igual
que un lobo con piel de cordero. Entonces nos damos cuenta de lo peligrosa que
es esta vida y de que debemos tener cuidado, porque nunca conocemos del todo a
la persona que tenemos al lado ni lo que se le pasa por la cabeza. Alguien con
mirada y aspecto angelical puede esconder un verdadero demonio”.
Manuel llamó al timbre. Se oyeron unos pasos que se
acercaban rápidamente a la puerta y esta se abrió. Al otro lado estaba Ricardo.
Estaba guapísimo. Tenía claro que debía llevar a cabo su plan esa misma noche, así
que se había arreglado para utilizar todas sus armas de seducción contra Manuel.
-Adelante-dijo Ricardo apartándose de la entrada para dejar
pasar a Manuel al interior de su casa.
Manuel entró tímidamente.
-He traído esta botella de vino para la cena-indicó Manuel
entregando la botella a Ricardo.
-Gracias-dijo Ricardo cogiendo la botella- voy a dejarla en
la cocina, ponte cómodo.
Manuel se quitó el abrigo y lo dejó colgado en el respaldo
de una de las sillas del salón.
- ¿Puedo pasar un momento al cuarto de baño? -preguntó
Manuel cuando Ricardo regresó de la cocina.
-Claro, esta al fondo del pasillo- indicó Ricardo.
Cuando Manuel entró en el cuarto de baño, Ricardo aprovechó
para registrar los bolsillos de su cazadora. En uno de ellos estaba su cartera. Ricardo miró dentro y allí encontró lo que estaba buscando: un preservativo.
Lo cogió y volvió a dejar la cartera en su sitio, después escondió el
preservativo dentro de uno de los cajones del mueble sobre el que se encontraba
el televisor.
A los pocos segundos Manuel regresó del baño.
-La cena está terminando de hacerse en el horno- señaló
Ricardo- todavía falta una media hora.
-Bueno, así podemos charlar un rato- dijo Manuel.
-O también podemos hacer otras cosas- se insinuó Ricardo acercándose
a Manuel y dándole un beso en los labios.
El beso pilló a Manuel desprevenido. Pero no se quejó en ningún
momento. Es más, el beso le gustó bastante. La verdad es que se sentía bastante
atraído por Ricardo. Este descendió el brazo lentamente desde el cuello de
Manuel hasta su pantalón y comenzó a desabrocharle el cinturón.
-Espera un momento- dijo Manuel acalorado. Caminó hasta la
silla donde había colgado su abrigo y buscó el preservativo que guardaba allí-
Que raro, juraría que llevaba un preservativo en mi cartera. ¿Tú tienes alguno?
-No tengo ninguno-mintió Ricardo- creía que los traerías tú.
Manuel caminó hasta Ricardo.
-Entonces creo que deberíamos dejarlo para otro momento-le
dijo.
- ¿Y vas a dejarme así? - preguntó Ricardo que ya hasta se había
desabrochado los botones de la camisa.
-Lo siento, pero sin preservativo no voy a hacer nada-
señaló Manuel tajantemente- Necesito un poco de agua, ¿puedo servirme un vaso?
-Claro pasa a la cocina, estás en tu casa- dijo Ricardo con
tono disgustado. No se esperaba que Manuel le rechazara.
Manuel caminó hasta la cocina, cogió un vaso y lo puso bajo
el grifo del fregadero. Una vez que estuvo lleno bebió hasta saciar su sed, tenía
la boca completamente seca. Se giró para volver al salón y entonces vio algo en
el cubo de la basura que llamó su atención. Se acercó para verlo más de cerca y
descubrió que era una caja de preservativos. La tomó en su mano y la abrió para
descubrir que estaba casi llena. Caminó hasta el salón con la caja en la mano y
se la mostró a Ricardo.
- ¿Por qué me has dicho que no tenías preservativos si esto
estaba en el cubo de la basura?- preguntó Manuel enfadado
CONTINUARA...
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