RELATO GAY: MÁGICOS 30.TEMPORADA 2. THE WALKING GAY: EL ORIGEN. CAPÍTULO 2: ¿QUE ESTÁ PASANDO?

Guillermo y David corrieron con todas sus fuerzas entre las lápidas del cementerio. David estaba cansado y sus zancadas eran torpes, pero con ayuda de Guillermo consiguió avanzar a buen ritmo. Al mirar hacia atrás, este pudo ver como el joven al que había cortado el cuello para realizar el sacrificio, y que había muerto desangrado, comenzaba a agitarse y se arrastraba por el suelo, intentando ponerse en pie, lo que le resultaba imposible, ya que estaba atado de pies y manos. Todas aquellas personas que habían muerto recientemente estaban resucitando, y Guillermo había sido el culpable al realizar aquel hechizo.

-Esa chica ha salido de su tumba y ha intentado morderte- dijo David sin parar de correr-¿Qué está pasando? ¿Y que hacemos en un cementerio?

-No sé lo que está pasando, pero no me voy a quedar aquí para averiguarlo- respondió Guillermo- Vamos a mi casa y allí te lo contaré todo.

Ambos llegaron hasta la entrada del cementerio, la atravesaron y corrieron como alma que lleva el diablo alejándose de aquel lugar. Estaban tan aterrorizados, que ni siquiera se detuvieron a cerrar la verja, por lo que los muertos comenzaron a salir del cementerio, caminando a paso lento hacia la ciudad. Una niña que había fallecido hacía tan solo dos días debido a un atropello, caminaba torpemente con un brazo y una pierna dislocados. Un joven que había fallecido hacía una semana, debido a una operación de trasplante de corazón que había salido mal, caminaba lentamente hacia la entrada del cementerio. Atravesó la puerta y se dirigió hacia la carretera. Comenzó a caminar por el asfalto, cuando de repente, un coche  apareció de la nada y lo atropelló. El cuerpo dio varias vueltas de campana y quedó tendido en mitad de la carretera. La puerta del vehículo se abrió y de él bajó una joven pelirroja. Estaba muy asustada. Sacó su teléfono móvil del bolsillo del pantalón y llamó a emergencias.

-Emergencias, dígame- escuchó al otro lado de la línea, tras varios tonos.

Era una voz dulce y suave de mujer.

-¡He atropellado a un hombre!- exclamó la joven conductora- Ha aparecido de repente. Está tumbado en la carretera y no se mueve.

-Mantenga la calma. Dígame donde esta y enseguida mandaremos una ambulancia- indicó la operadora.

-Estoy en la Avenida de Esparta numero cincuenta- señaló la joven- justo enfrente del cementerio.

Se giró hacia este, que se encontraba a su espalda, y gritó horrorizada.

-¿Pero qué coño…?-comenzó a decir, pero no le dio tiempo a terminar la frase. La niña con la pierna y el brazo dislocados se abalanzó sobre ella, mordiéndole el brazo. La joven emitió un grito de dolor y apartó el brazo, que comenzó a sangrar considerablemente debido al mordisco. Asustada, vio la cara desencajada de la pequeña, y también sus extraños ojos. Unos ojos sin vida. La niña volvió a abalanzarse sobre ella, pero esta vez la joven pelirroja pudo sujetarla a tiempo y evitar que le mordiera. Comenzaron a forcejear, entonces, la joven conductora vio como varias personas acudían al lugar del accidente.

-¡Ayúdenme!- gritó- No sé  qué le ocurre, intenta morderme.

La mujer y el hombre a los que había pedido ayuda siguieron caminando sin reaccionar ni decir ni una sola palabra.

-Por favor, ayúdenme- rogó la joven, pero la pareja no reaccionaba. 

Cuando estuvieron más cerca, la chica pudo ver que tenían la misma expresión en la cara que la niña que acababa de atacarla. Esta seguía intentando morderla. La joven la empujó con todas sus fuerzas y consiguió tirarla al suelo. Comenzó a correr, pero el hombre que acababa de atropellar y que había permanecido todo este tiempo inmóvil en el suelo, la agarró por el tobillo y la hizo caer de bruces. La extraña pareja llegó hasta ella, y ambos se abalanzaron sobre su cuerpo. La joven intentó escapar, pero le resultó imposible. La mujer le mordió en el cuello, arrancándole un pedazo de carne, y dejándole una gran herida que comenzó a sangrar a borbotones. El hombre, le mordió en la cara, arrancándole parte de la mandíbula. Lo último que vio la joven antes de morir, fue al atropellado y a la niña uniéndose a ellos para devorarla.

*                       *                       *

David y Guillermo se introdujeron en la casa de este último y cerraron la puerta rápidamente tras de sí.

-¿Pero qué coño ha sido eso?-preguntó David- ¿Qué ha pasado y que hacíamos en el cementerio?

Guillermo permaneció en silencio.

-Se supone que yo debería estar muerto- dijo David- tomé la poción y a partir de ahí todo se volvió negro. No recuerdo nada más a partir de aquel momento. ¿Y de repente aparezco en un cementerio?

-Te he resucitado- confesó al fin Guillermo.

David se quedó paralizado.

-¿Qué has hecho que?- preguntó David enfadado- ¿Se puede saber porque lo has hecho?

-Tenía que hacerlo- respondió Guillermo- te quiero y no podía dejar que murieras así.

David le miró con tristeza.

-Yo también te quiero- dijo- pero deberías haber dejado las cosas como estaban. No se debe jugar con la vida y la muerte. Mira lo que ha pasado. No puedo creer lo que ha sucedido, los muertos se estaban levantando de sus tumbas.

Guillermo no aguantó más. Se abalanzó sobre David y le abrazó con todas sus fuerzas.

-Lo siento, pero tenía muchas ganas de hacer esto. Te he echado muchísimo de menos- le dijo.

David le devolvió el abrazo y le besó en los labios. Permanecieron abrazados durante casi un minuto, hasta que recordaron lo que acababa de pasar.

-Tenemos que hacer algo- indicó David- hay que averiguar porque los muertos han resucitado.

-Tienes razón- señaló Guillermo- voy a llamar a la dependienta de la tienda de magia, ella es la que me dio el hechizo.

Tras decir esto, caminó hasta el salón y descolgó el teléfono. Al lado de este había un cuadernillo donde Guillermo tenía apuntados los números de teléfono más importantes. Buscó el número de la tienda de magia y lo marcó rápidamente. Tras varios tonos, escuchó la voz de la dependienta al otro lado de la línea.

-¿Diga?- preguntó esta- Espero que sea algo importante porque ya estaba a punto de meterme en la cama.

-Hola, soy Guillermo. ¿Te acuerdas de mí? Te pedí un hechizo de resurrección hace unos días.

-Claro que me acuerdo, querías resucitar a tu novio- dijo la joven-¿Y qué sucede, ha habido algún problema?

-¡Un problema muy gordo!- exclamó Guillermo- ¡El hechizo ha funcionado y David ha resucitado, pero con él han salido de sus tumbas la mitad de los muertos del cementerio!

-¡Oh Dios!- exclamó la dependienta asustada- ¡Debéis venir rápidamente a mi tienda! ¡Solo hay una manera de parar esto! Os espero aquí. Venid enseguida, antes de que esto vaya a peor. 

CONTINUARÁ...



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