RELATO GAY: MÁGICOS 30.TEMPORADA 2.CAPÍTULO 1:UN GIRO INESPERADO

Eran más de las doce de la noche, y allí estaba Guillermo, muerto de frío y de miedo, en el cementerio de la ciudad. A pesar de que se había abrigado bastante, estaba tiritando. Miraba hacia todos lados asustado, como si algo fuera a emerger de entre las sombras y darle un susto de muerte. Pero aunque la gente tuviera tanto miedo de los cementerios, en realidad eran el lugar más seguro del mundo. Siempre desiertos y silenciosos. Los muertos no eran peligrosos, de quien había que tener miedo era de los vivos. 

Guillermo había dispuesto todo lo necesario alrededor de la tumba de David. Comprobó varias veces que no faltaba nada, no quería que aquello fallase. David tenía que volver de entre los muertos. Encendió tres velas de color rojo y las colocó en el centro de la tumba. Después, colocó una foto de David a su lado, y junto a ella una camiseta, también de David. Era la misma prenda de ropa que llevaba puesta el día que murió. Ni siquiera la había lavado. Había dormido todas las noches abrazado a aquella camiseta, oliendo el perfume de David que estaba impregnado en ella. Suspiró y sacó el cuchillo que llevaba escondido en la cintura del pantalón. Lo empuñó con su mano derecha y lo clavó en su otra mano. Esta comenzó a sangrar. Después, cerró el puño, apretó con fuerza para que la sangre fluyera más deprisa y dejó que esta cayera sobre la tierra de la tumba. Tras esto, vertió el contenido de un frasco también sobre la arena. De esta empezó a surgir una especie de humo blanco.

Ahora era el momento.

-Doy mi sangre para traerte de vuelta, y hago este sacrificio para cambiar una vida por otra- dijo, mirando hacia un bulto que permanecía escondido entre las sombras- Lo siento mucho.

Aquel bulto era un joven de 25 años que se encontraba atado de pies y manos. Guillermo tenía que hacer un sacrificio ritual para poder traer a David de entre los muertos. Había conocido a aquel chico a través de internet. Al principio tuvo dudas sobre si podría asesinar a un ser humano con sus propias manos, pero el amor que sentía por David era mas fuerte. Guillermo arrastró al joven hasta la tumba. Este intento liberarse,  revolviéndose como pudo, pero fue inútil, Guillermo le cortó el cuello sin mediar palabra. La sangre inundó la tierra de la tumba y penetró en ella, empapándola. El chico se revolvió durante unos segundos, y después se quedó completamente inmóvil. Había llegado el momento. Todo quedó en silencio. Entonces, se empezaron a oír unos golpes que parecían provenir de debajo de la tierra. Era David, golpeando el ataúd. Guillermo comenzó a escavar con sus manos, pero dos metros de profundidad eran demasiados. ¿Como había sido tan tonto? Debería haberle desenterrado primero.  Aun así, Guillermo siguió cavando. De repente, los golpes cesaron y la tierra empezó a elevarse. Una mano salió de ella. Guillermo la agarró y tiró de esta con fuerza. Poco a poco David fue saliendo de su tumba. Una vez fuera, quedó tendido en el suelo.

Guillermo rompió a llorar.

-Estas aquí- dijo- es cierto, ha funcionado.

David levantó la cabeza y le miró, sin entender lo que estaba sucediendo.

-¿Qué ha pasado?- preguntó confundido- ¿Qué hago aquí?

-Ahora debemos ir a casa- indicó Guillermo- luego te lo contaré todo.

Tras decir esto, se puso en pie y después ayudó a David a levantarse. A este le costaba caminar y estaba muy pálido.

-No me encuentro bien- señaló David, tosiendo con fuerza y expulsando restos de tierra por la boca.

De repente, unos ruidos llamaron la atención de ambos. Provenían de la tumba de al lado. Guillermo se acercó hasta ella y escuchó atentamente. Parecían los mismos ruidos que había escuchado cuando David estaba saliendo de su sepulcro. Miró la lápida con atención. La tumba era de una chica que había muerto hacia dos semanas. Una mano salió de la tierra, después la otra y finalmente la joven consiguió sacar medio cuerpo. Guillermo se arrodilló para ayudarla. Agarró sus manos y tiró de ellas con fuerza.

-¿Qué está pasando?- preguntó Guillermo, que no entendía nada. Aquello no debería estar sucediendo.

David permaneció allí de pie, sin hacer nada. Todavía estaba confuso. Guillermo tiraba de la joven para ayudarla a salir de la tumba. Esta le dirigió una extraña mirada y le agarró fuertemente por los brazos. Guillermo creía que le agarraba porque quería salir de allí cuanto antes, pero las intenciones de la joven eran otras. Agarró uno de los brazos de Guillermo, lo llevó hasta su boca y estuvo a punto de morderlo. No le agarraba porque quería salir de la tumba. Le agarraba porque quería morderle. Guillermo se apartó de ella, se levantó del suelo y corrió hasta donde se encontraba David.

-¿Qué está pasando?- preguntó este, que cada vez estaba más confundido.

Guillermo miró a su alrededor y descubrió que las tumbas de las personas que habían muerto más recientemente empezaban a abrirse.

-¡Esto no tendría que haber sucedido!- exclamó- He resucitado a los muertos.

MALDITOS 30= THE WALKING GAY: EL ORIGEN 

-¿Qué has hecho Guillermo?-pregunto David asustado- ¿Por qué lo has hecho?


-Tenemos que irnos de aquí- respondió esté.

Ya se lo contaría todo en otro momento. Agarró la mano de David y tiró de él, llevándoselo en volandas. Ambos corrieron a través del cementerio, mientras observaban como los muertos se levantaban de las tumbas a su paso.

CONTINUARA...


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