MÁGICOS 30: CAPITULO FINAL: VENGANZA
-Siempre he estado a tu lado- dijo Guillermo- Te ayudé en
los peores momentos, y nos apoyamos el uno al otro cuando no teníamos a nadie
más.
David agachó la cabeza, sin decir nada.
-No entiendo porque me has hecho esto- continuó diciendo
Guillermo- estuve contigo durante tu enfermedad, te apoyé en todo momento ¿y
ahora me lo pagas así?
-Tuve miedo- respondió David - estaba a punto de morir y
necesitaba escoger a una persona cercana.
-¡Que fueras a morir no es excusa!- gritó Guillermo- ¿Cómo
has podido intentar arrebatarme diez años de mi vida? Y lo que es peor, de
transmitirme tu enfermedad. Ibas a condenarme a muerte. Sabes mejor que nadie lo que es estar a punto de morir por una
terrible enfermedad y has sido capaz de desearselo a otra persona.
David agachó la cabeza.
Cuando volvió a levantarla, tras unos segundos, una lágrima caía por su mejilla.
Cuando volvió a levantarla, tras unos segundos, una lágrima caía por su mejilla.
-Lo siento- dijo sollozando- en aquel momento no lo
pensé. Por eso desaparecí, porque no era capaz de mirarte a la cara después
de lo que había hecho.
Guillermo, sacó un pequeño frasco del bolsillo de su pantalón mientras se
acercaba a David lentamente. Dicho frasco, contenía un líquido de color azul claro. Lo
mantuvo oculto en el interior de su puño para que David no lo viera. Acercó la otra mano hasta la cara de este, y con un dedo, secó la lágrima que descendía
por su mejilla. En ese momento, David apartó la mirada y se dio la vuelta, dándole la espalda. Guillermo aprovechó para
abrir el frasco e introducir la lágrima en él.
David se giró de nuevo hacia Guillermo y le miró directamente a los ojos.
-Lo siento- dijo- si pudiera volver atrás lo haría.
Guillermo agarró la mano de David con suavidad, mientras guardaba el frasco en el bolsillo del pantalón, sin que este lo viera.
-Se puede volver atrás- indicó Guillermo, mientras con la mano que tenía libre sacaba una pequeña navaja que escondía en la cintura del pantalón y la clavaba en la mano
de David.
Este lanzó un grito de dolor mientras se sujetaba la mano ensangrentada y se alejaba de Guillermo.
Este lanzó un grito de dolor mientras se sujetaba la mano ensangrentada y se alejaba de Guillermo.
-¡Ahora vas a recibir tu propia medicina!- exclamó Guillermo, mientras sacaba el pequeño frasco, lo abría, e introducía en él la punta de la
navaja manchada con la sangre de David. El líquido azul cambio de color y se
volvió negro- Ahora solo tengo que beber esto y anularé tu hechizo.
David le miró sorprendido.
-Hazlo- dijo- me lo merezco. Te he traicionado y te he
tratado fatal. Bebe de una vez y acaba con todo esto.
Guillermo levantó el frasco y lo llevó hasta sus labios,
pero en el último segundo, antes de que el líquido llegara hasta ellos, se
detuvo. Alejó el frasco y miró fijamente a David.
-No puedo hacerlo- dijo cerrando el recipiente.
-¡Abre el frasco y bebe la poción!- exclamó David- No mereces
lo que te he hecho, y yo merezco todo lo peor que pueda pasarme.
-No puedo hacerlo- repitió Guillermo- No puedo hacerlo
porque te quiero.
David se quedó petrificado. Aquello sí que no se lo
esperaba.
-Te quiero desde siempre- confesó Guillermo soltando el
frasco, que cayó al suelo y rodó sobre la alfombra que se encontraba en el
centro de la habitación- te quiero desde
el mismo día que te conocí, pero nunca me había atrevido a decírtelo.
David no podía creer lo que estaba oyendo. Caminó hasta Guillermo mientras este se dejaba caer al
suelo de rodillas. Se agachó junto a él y le abrazó.
-Lo siento- dijo David arrepentido.
Guillermo comenzó a llorar mientras se abrazaba fuertemente a David.
-Espera un segundo- indicó David. Se levantó, caminó hasta el
cuarto de baño y llenó un vaso con agua. Cuando regresó, se lo ofreció a Guillermo- Bebe, te sentará bien.
Guillermo cogió el vaso entre sus manos y sin dejar de llorar, bebió un gran sorbo. La verdad es que el agua le sentó de maravilla, por lo que siguió bebiendo hasta dejar el vaso vacío. Cuando hubo terminado, dejó el vaso en el suelo. De repente, los labios de David se unieron a los suyos. Se fundieron en un tierno beso, durante el cual se detuvo el tiempo para ambos. Después, sus labios se separaron y se miraron el uno al otro durante unos instantes.
Guillermo cogió el vaso entre sus manos y sin dejar de llorar, bebió un gran sorbo. La verdad es que el agua le sentó de maravilla, por lo que siguió bebiendo hasta dejar el vaso vacío. Cuando hubo terminado, dejó el vaso en el suelo. De repente, los labios de David se unieron a los suyos. Se fundieron en un tierno beso, durante el cual se detuvo el tiempo para ambos. Después, sus labios se separaron y se miraron el uno al otro durante unos instantes.
-Lo siento mucho- susurró David mientras perdía el equilibrio y
caía al suelo de bruces.
Guillermo se arrodilló a su lado, asustado.
-¿Qué te pasa?- preguntó mientras intentaba reanimarle.
Entonces, su mirada se clavó en el frasco de la poción. Estaba en el suelo, completamente vacío. Entonces comprendió lo que había pasado. La poción estaba en el agua. Cuando David había ido al cuarto de baño, había aprovechado para coger el frasco e introducir su contenido en él vaso, mezclándolo con el agua. Guillermo se abrazó al cuerpo sin vida de David, sin dejar de llorar. Al final. este se había arrepentido y se había sacrificado para salvarle la vida.
Entonces, su mirada se clavó en el frasco de la poción. Estaba en el suelo, completamente vacío. Entonces comprendió lo que había pasado. La poción estaba en el agua. Cuando David había ido al cuarto de baño, había aprovechado para coger el frasco e introducir su contenido en él vaso, mezclándolo con el agua. Guillermo se abrazó al cuerpo sin vida de David, sin dejar de llorar. Al final. este se había arrepentido y se había sacrificado para salvarle la vida.
* * *
Guillermo se acercó hasta la lápida de David y dejó sobre
ella un enorme ramo de flores. Había pasado una semana desde su muerte, y
Guillermo le echaba muchísimo de menos. Aunque David le hubiera traicionado, al
final se había arrepentido y se había sacrificado por él. Además, le había
besado cuando Guillermo le había confesado su amor, eso quería decir que él
también le correspondía. Pero el mal ya estaba hecho. Acarició la lápida con su mano y después se alejó lentamente. Las cosas no tenían por qué haber
acabado así, pero ahora ya no había vuelta de hoja. ¿O quizá sí?
* * *
Guillermo atravesó la puerta de la tienda de magia y se paró
frente a la dependienta.
Esta le miró sorprendida.
Esta le miró sorprendida.
-Por lo que veo el hechizo funcionó- dijo la joven sonriendo mientras apoyaba las manos sobre el mostrador.
Guillermo seguía allí parado, sin decir ni una palabra.
-Bueno, ¿y que te trae por aquí?- preguntó la dependienta- No creo que
hayas venido para quedarte ahí parado mirándome. ¿Qué deseas ahora?
-Quiero resucitar a David- respondió Guillermo ante la
atónita mirada de la chica.
FINAL DE LA TEMPORADA... CONTINUARÁ...

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