MÁGICOS 30: CAPITULO 8: EL PRINCIPIO DEL FINAL
La vida en el centro de menores se había vuelto un poco más
agradable desde que Guillermo había
aparecido en la vida de David. Ahora, este tenía a alguien con quien
hablar y con quien compartir sus peores momentos. Los dos jóvenes habían hablado de sus
experiencias y habían comprobado que ambos lo habían pasado muy mal en la vida.
Quizá por eso se llevaban tan bien, encontraban en el otro el consuelo
que tanto necesitaban.
-Hiciste bien en lanzar a tu padre por las escaleras- dijo
David- lo que ese cabrón te estaba haciendo es imperdonable. Se lo merecía.
-Fue sin querer- señaló Guillermo, que no se sentía orgulloso
de lo que había hecho- yo no quería tirarlo. Le empujé, resbaló por accidente y
se rompió el cuello al caer.
-Lo siento- se disculpó David, arrepentido por haberse alegrado
de algo tan horrible- Solo quería decir que un padre no debe hacer eso con un
hijo. Es imperdonable. Además, te entiendo bien, yo también apuñalé a aquel
chico por accidente. Yo no quería matarlo.
-Es alucinante, tenemos muchas cosas en común- indicó Guillermo.
-Sí, parece que estuviéramos destinados a encontrarnos-
dijo David sonriendo.
-¡Espero que esta amistad dure para siempre!- exclamó Guillermo, agarrando la mano de David.
-Claro que si- respondió este, estrechando con fuerza la
mano de Guillermo- Seremos amigos para siempre.
* * *
Guillermo recordaba con nostalgia el día en que David y él se
juraron amistad eterna, mientras observaba con atención la caja que le había entregado la
dependienta de la tienda de magia. ¿Como aquel joven indefenso, que había
conocido en el centro de menores, y que había sido su mejor amigo a lo largo de
tantos años, había podido traicionarle de aquella manera? Lo había pensado mucho, y a pesar del cariño que sentía por David, y de lo enamorado que estaba de él, no
tenía más remedio que poner fin a todo aquello. Ya había trazado un plan. Ahora
solamente tenía que encontrar a David, y la mejor forma de hacerlo era
utilizar su propia medicina. Si su vanidad, pasarlo bien y el sexo era lo que había
llevado a David a actuar de aquella manera, pues eso sería lo que utilizaría
contra él.
* * *
David caminaba por la calle sonriendo. Estaba maravillado
por como había cambiado su vida en tan solo unos días. Hasta hace poco, estaba a punto
de morir, y ahora allí estaba, con diez años menos y con una salud de hierro. Ese día ya había quedado con dos chicos, había tomado un café con ellos y después, había tenido sexo con los dos. Algo que no había hecho jamás en su vida. Ahora era
cuando realmente estaba empezando a vivir.
En aquel momento se dirigía a un hotel donde había quedado con un chico guapísimo, que había conocido a través de una aplicación del teléfono móvil. Este le había dicho que pidiera la llave de la habitación en recepción y que él le esperaría arriba, en el dormitorio. Así que eso es lo que hizo David. Atravesó las puertas del hotel, caminó hasta la recepción y pidió la llave de la habitación 304. Una vez que la tuvo en su mano, se dirigió hasta el ascensor, pulsó el botón de este y en cuanto se abrieron las puertas entró rápidamente. Estaba impaciente por conocer a aquel chico. La foto que este tenía en el perfil de la aplicación era alucinante. Era un chico guapísimo y con un cuerpazo increíble. David se miró en el espejo del ascensor y comprobó que estaba perfecto. Por fin llegó a la tercera planta. Salió del ascensor y caminó hasta la habitación. Se paró frente a la puerta e introdujo la llave en la cerradura. Pasó al interior y cerró la puerta tras de sí. Atravesó un largo pasillo hasta llegar al dormitorio y entró en el. Allí estaba el chico, de pie junto a la ventana, dándole la espalda.
En aquel momento se dirigía a un hotel donde había quedado con un chico guapísimo, que había conocido a través de una aplicación del teléfono móvil. Este le había dicho que pidiera la llave de la habitación en recepción y que él le esperaría arriba, en el dormitorio. Así que eso es lo que hizo David. Atravesó las puertas del hotel, caminó hasta la recepción y pidió la llave de la habitación 304. Una vez que la tuvo en su mano, se dirigió hasta el ascensor, pulsó el botón de este y en cuanto se abrieron las puertas entró rápidamente. Estaba impaciente por conocer a aquel chico. La foto que este tenía en el perfil de la aplicación era alucinante. Era un chico guapísimo y con un cuerpazo increíble. David se miró en el espejo del ascensor y comprobó que estaba perfecto. Por fin llegó a la tercera planta. Salió del ascensor y caminó hasta la habitación. Se paró frente a la puerta e introdujo la llave en la cerradura. Pasó al interior y cerró la puerta tras de sí. Atravesó un largo pasillo hasta llegar al dormitorio y entró en el. Allí estaba el chico, de pie junto a la ventana, dándole la espalda.
-Ya estoy aquí- indicó David.
El joven se dio la vuelta y
David se quedó petrificado al ver
que quien estaba en el dormitorio era Guillermo.
-Te estaba esperando impaciente- dijo este- Sabía que vendrías si utilizaba ese perfil falso. Deberías tener cuidado, ya ves que la gente miente mucho en esas aplicaciones de internet. ¿Sabes una cosa? Lo sé
todo. ¿Cómo has podido hacerme esto?
CONTINUARA...

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