MÁGICOS 30: CAPITULO 3: LA DECISION
David se había puesto su chándal y sus deportivas nuevas. Se había preparado para ir al parque a jugar al fútbol con su padre. Este le había
prometido que pasarían la tarde juntos. A sus 6 años, David no tenia muchos
amigos y le encantaban las tardes que su padre y el pasaban juntos, aunque esto no ocurría muy a menudo, ya que sus
padres siempre estaban demasiado ocupados. Su madre limpiando la casa, incluso
cuando esta ya estaba reluciente, y su padre trabajando por las mañanas y emborrachándose
por las tardes en el bar, pero aquel día este le había prometido que jugarían al fútbol hasta la hora de cenar. David estaba feliz. No paraba de mirar el reloj, esperando a que llegaran las cuatro de la tarde, que era cuando su padre volvía del trabajo.
El reloj marcó las cuatro, y su padre no había
llegado todavía. David revisó la mochila y preparó la merienda. Llegaron las cinco, y su padre no aparecía. Sobre las cinco y media sonó el
timbre de la puerta. David corrió a abrir entusiasmado. Era su padre. Al abrir, David notó en el rostro de este aquella expresión que había visto tantas
veces. Su padre atravesó la puerta tambaleándose y se tumbó en el sofá. La
sonrisa de David desapareció al instante de su rostro. Su padre volvía a estar borracho. Su madre, que estaba en la cocina, entró en ese momento en el salón y vio a su
marido en el sofá.
-No te preocupes, tu padre te llevará a jugar al fútbol otro
día. Ha llegado muy cansado del trabajo hoy- dijo excusando a
su marido.
Pero David no era tonto, y sabia perfectamente lo que le pasaba a su padre.
Salió a toda velocidad del salón y se dirigió hacia su cuarto, donde se encerró, lanzándose sobre la cama y rompiendo a llorar
Pero David no era tonto, y sabia perfectamente lo que le pasaba a su padre.
Salió a toda velocidad del salón y se dirigió hacia su cuarto, donde se encerró, lanzándose sobre la cama y rompiendo a llorar
* * *
David atravesó la puerta de su casa y dejó las llaves sobre
la mesa. Sacó el teléfono móvil de su bolsillo y lo dejó junto a ellas. Después caminó hasta la cocina y dejó la pequeña bolsa de la tienda de magia sobre la
encimera. Sacó de esta con cuidado el pequeño frasco que contenía la poción que había
preparado la dependienta, y lo guardó en la nevera. Empezó a sentir nauseas, así
que corrió hasta el baño, levantó rápidamente la tapa del retrete y vomitó todo
lo que llevaba en el estómago. Después se sintió un poco mejor. Cogió el frasco
de pastillas que se encontraba sobre el lavabo, y se tomó una. Le aliviaría el dolor
durante algunas horas.
Caminó hasta el salón y se tumbó en el sofá completamente agotado.
Caminó hasta el salón y se tumbó en el sofá completamente agotado.
Las instrucciones de la dependienta habían sido muy
precisas. Debía tomar la poción antes de acostarse y con el estómago vacío. No podía
ni siquiera beber un vaso de agua. Además, no debía programar el despertador. Debía
dejar que su cuerpo despertase de manera natural, ya que la poción tenía que
hacer su trabajo. David seguía sintiéndose bastante escéptico. Todo aquello le parecía
sacado de una mala película fantástica.
Poco a poco se fue quedando dormido. Estaba agotado y además las pastillas comenzaban a hacer efecto.
Poco a poco se fue quedando dormido. Estaba agotado y además las pastillas comenzaban a hacer efecto.
Se despertó dos horas más tarde. El estómago le empezaba a rugir debido al hambre, pero no podía comer nada ya que debía tomar la poción. Se levantó del sofá y caminó hasta la mesa del salón. Cogió el teléfono móvil
que había dejado sobre ella , buscó en la agenda el número de Guillermo y
pulsó la tecla de llamada.
-Diga- contestó Guillermo al otro lado de la línea.
-Hola Guillermo- saludó David- llamaba para decirte que voy a
acostarme ya, y que tomaré la poción antes
de meterme en la cama.
-Me parece genial, estoy seguro de que funcionará. Mi amigo
me dijo que los hechizos de esa mujer funcionan de verdad y yo confío en él - dijo Guillermo esperanzado. Se notaba en
su voz el amor que sentía por David, pero nunca se había atrevido a confesarle que estaba enamorado de él.
-Sigo pensando que esto es una locura y que no funcionará-
dijo David- solo espero no despertarme mañana con diarrea.
-No digas tonterías y confía un poco en mi- señaló Guillermo-
mañana tu vida va a cambiar para siempre.
-Mañana al levantarme te llamaré para contarte los
resultados de este experimento- dijo David que seguía manteniendo su postura escéptica.
-Hasta mañana, entonces- se despidió Guillermo- que descanses.
-Hasta mañana- dijo David,
Después colgó el teléfono y lo volvió a dejar sobre la mesa. Caminó hasta la cocina, abrió la nevera y cogió el frasco de la poción. Lo miró con incredulidad, tentado de tirar su contenido por el desagüe del fregadero, pero finalmente quitó la tapa y se bebió hasta la última gota. <<Que narices, ya que hemos llegado hasta aquí vamos a por todas>>pensó.
Con un poco de miedo por lo que le depararía la mañana siguiente, se dirigió al dormitorio. Tras desvestirse, se introdujo en la cama, con la pequeña esperanza de que quizá aquello funcionase de verdad.
Después colgó el teléfono y lo volvió a dejar sobre la mesa. Caminó hasta la cocina, abrió la nevera y cogió el frasco de la poción. Lo miró con incredulidad, tentado de tirar su contenido por el desagüe del fregadero, pero finalmente quitó la tapa y se bebió hasta la última gota. <<Que narices, ya que hemos llegado hasta aquí vamos a por todas>>pensó.
Con un poco de miedo por lo que le depararía la mañana siguiente, se dirigió al dormitorio. Tras desvestirse, se introdujo en la cama, con la pequeña esperanza de que quizá aquello funcionase de verdad.

Wow, cuando sale el siguiente?
ResponderEliminarSuelo publicar un capitulo cada semana. Si tengo tiempo publico alguno mas. Muchas gracias por leerme! Me alegra que te guste :-)
EliminarHe leído el blog entero y me ha encantado todo, haber pa cuando la proxiima!!! Saludos ��
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