50 SOMBRAS DE UN GAY- CAPITULO 3: LA PRIMERA CITA

La semana se había hecho eterna, pero por fin había llegado el sábado. Nico estaba muy nervioso preparándose para su cita. Se había puesto su mejor ropa, una camisa negra que le daba un aspecto muy interesante y un pantalón entallado que resaltaba su figura. También se había afeitado y había estado media hora delante del espejo peinándose para estar perfecto. No había hablado de aquello con nadie, ni siquiera con Sandra, a la que le solía contar todos sus problemas. Tenia esa extraña sensación de estar haciendo algo malo, ya que no debería tener ningún tipo de relación  con los pacientes, nada mas que la estrictamente profesional..Había quedado con Pablo en una cafetería del centro de la ciudad. A Nico le encantaba aquella cafetería porque tenia una gran terraza que daba a un hermoso jardín para los clientes que quisieran tomarse su café en el exterior y con aquellas maravillosas vistas. Después de mirarse mas de veinte veces en el espejo y estar seguro de que estaba perfecto,  Nico salió de casa, no sin antes coger su teléfono móvil y las llaves.


Pablo ya estaba esperando en la cafetería. Había cogido una de las mejores mesas al lado del estanque del jardín. Este estaba lleno de carpas de colores y Pablo estaba distraído mirándolas. De repente comenzó a sonar su teléfono móvil. Pablo lo sacó del bolsillo y aceptó la llamada.

-Diga.

-Hola soy yo- era el hombre misterioso del tatuaje que estaba en la habitación de Pablo- llamaba para recordarte lo que tienes que hacer.

-No hace falta que me lo recuerdes- le respondió Pablo- ya lo se. Lo hemos repasado mas de veinte veces antes de venir.
-Eso espero- le advirtió el hombre misterioso- quiero que todo salga como  hemos planeado.

-No te preocupes, todo saldrá bien- le contestó Pablo. Entonces vio que Nico entraba en la cafetería- Tengo que colgar, ya ha llegado. Nos vemos esta noche.

Nico se acercó a la mesa. Pablo guardó el teléfono móvil en su bolsillo y se levantó para saludarle. Se dieron dos besos en las mejillas y se sentaron.

-Perdona por el retraso- le dijo Nico- había bastante trafico.

-No te preocupes, estaba entretenido mirando los peces del estanque- respondió Pablo.

Uno de los camareros se acercó a la mesa.

- ¿Que os pongo?- preguntó.

-Yo quiero un cappuccino de vainilla- respondió Nico.

-A mi traeme un café Irlandés- contestó Pablo.

El camarero tomó nota y se marchó.

-¿Un café Irlandés? ¿Alguna vez tomas algo que no lleve alcohol?- le preguntó Nico a Pablo riendo.

-¿Estas aquí como asistente social o como amigo?- le dijo Pablo un poco molesto.

-Era una broma- le dijo Nico- Y espero estar aquí como algo mas que un amigo.

-Y a te lo diré cuando acabe la cita- le respondió Pablo sonriendo.

-¿Puedo hacerte una pregunta?-le dijo Nico.

-Claro- respondió este Pablo.

-¿Por qué un chico guapo como tú e inteligente se mete en el mundo de las drogas?

-Por tener malas compañías supongo- respondió Pablo- pero ya he dejado esa vida.

-Eso esta bien, me alegro de que hayas reflexionado y decidido cambiar- le dijo Nico sonriendo.

El camarero les trajo los cafés que habían pedido y volvió a marcharse.

-¿Que te parece si después de tomarnos estos cafés, damos un paseo y vamos a mi casa?- sugirió Pablo con una sonrisa.

-¿Quieres que vaya a tu casa en la primera cita? Además creía que vivías con tu abuela-le dijo Nico.

-Mi abuela esta de viaje, pero si no te apetece lo dejamos para otro día- dijo Pablo borrando la sonrisa de su cara.

-Me parece una idea estupenda- respondió Nico.

-¡Genial!- exclamó Pablo- Pues bebámonos esto y vayámonos.


Tardaron media hora en llegar a casa de Pablo. Durante el camino conversaron y se contaron anécdotas e historias del pasado para conocerse mejor. Por fin llegaron al portal del edificio donde Pablo vivía. Este introdujo la llave en la cerradura, pero antes de abrir se detuvo.

-Quizá deberíamos ir a otro sitio- le dijo a Nico- podemos ir a tomar una copa a un pub que conozco donde ponen música muy buena en directo.

-Ahora que ya me había hecho a la idea- respondió Nico- Mejor subamos a tu casa.

Pablo abrió la puerta todavía un poco indeciso. Los dos entraron y subieron las escaleras hasta el piso de Pablo. Este abrió la puerta y entró.

-Adelante- le indicó a Nico.

Este entró en la casa y se sorprendió al encontrarse una casa bastante agradable. Esperaba encontrarse una casa en peores condiciones después de haber leído los informes de Pablo, pero aquella casa estaba bastante bien. Mientras admiraba el salón,  decorado con gusto y muy bien amueblado, el hombre misterioso del tatuaje salió de entre las sombras de una de las habitaciones que estaba justo detrás de Nico y le golpeó en la cabeza. Este cayó al suelo inconsciente mientras el hombre del tatuaje reía y le daba a Pablo un buen fajo de billetes.

CONTINUARA...




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