50 SOMBRAS DE UN GAY- CAPITULO 2: SOLO SE VIVE UNA VEZ

Nico tenia entre sus dedos el papel con el número de teléfono de Pablo. Lo miraba pensativo. Le había sorprendido aquella manera tan directa de ligar. El chico le había parecido guapisimo y se le había pasado por la cabeza llamarle, pero no les permitían salir con pacientes ni tener ningún tipo de relación con ellos, a excepción de las de tipo profesional, claro. Arrugó el papel y lo arrojo a la basura, no quería tener problemas.

Sandra entró en el despacho de Nico con una carpeta en la mano y la dejó sobre la mesa.

- ¿Que tal la mañana?- le preguntó- te dejo esto aquí para que luego le eches un vistazo.

-Pues a pesar de haberme duchado con café esta yendo bastante bien.

-Me alegro-le dijo Sandra- yo estoy bastante aburrida, así que he empezado a pasar informes al ordenador.

-Que ganas de que llegue el fin de semana- dijo Nico con voz cansada.

-Pues si-asintió Sandra-yo también tengo ganas de que llegue el sábado. Voy a ir con unas amigas a un concierto y después saldremos a tomar unas copas y pillarnos un buen pedo.¿Tu que planes tienes?

-Yo veré una película en casa, cenaré tranquilamente y me iré a la cama temprano- le dijo Nico.

-¡Tu como siempre!- exclamó Sandra- Deberías salir un poco más y pasarlo bien.

-Ya sabes que no me gusta beber ni salir a discotecas- le recordó Nico-no soporto esos sitios con la música a todo volumen y tanta gente borracha, bailando dando tumbos y empujándose unos a otros.

-Pero esta bien emborracharse de vez en cuando, desconectar y relajarse un poco- insistió Sandra- deberías hacer alguna locura de vez en cuando.

-Eso no va conmigo.

-Tu veras- le dijo Sandra caminando hacia la puerta- pero recuerda que solo se vive una vez. Después de decir esto salió del despacho y Nico se quedó allí sentado frente al escritorio, pensando en las palabras de Sandra. Se levantó de la silla y caminó hasta la ventana. Mientras observaba los arboles del parque que se encontraba enfrente de las oficinas, pensaba en que Sandra tenia razón. Ya no recordaba la ultima vez que había salido a divertirse, y mucho menos la ultima vez que se había acostado con un chico. Tal vez ya era hora de vivir un poco y dejar de hacer siempre lo correcto. Se giró y miró la papelera donde había arrojado el papel arrugado con el número de teléfono de Pablo escrito. Caminó hasta ella y lo sacó. Después lo desarrugó y cogió su teléfono móvil. Seleccionó la agenda, escribió el numero de Pablo y pulsó el botón de guardar. Estaba decidido, cuando llegase a casa después del trabajo le llamaría para quedar.


*                  *                  *

El día se le había hecho eterno, pero por fin había llegado a casa. Dejó las llaves y el teléfono móvil sobre la mesa del salón y caminó hasta la cocina. Sacó las sobras del día anterior del frigorífico para comer, unos muslos de pollo con arroz, y lo introdujo en el microondas. Puso el temporizador a tres minutos y pulsó el botón de encendido. El microondas comenzó a funcionar haciendo girar el plato en su interior. Mientras se calentaba la comida Nico volvió al salón, cogió el teléfono móvil y busco en la agenda el numero de Pablo. Cuando estaba a punto de pulsar el botón de llamada se detuvo.

<<Y si estaba cometiendo un error>> pensó. Entonces empezaron a resonar en su cabeza las palabras de Sandra: <<Solo se vive una vez>>. Recordar aquellas palabras le ayudo a decidirse. Pulsó el botón de llamada y tras un par de tonos escuchó la voz de Pablo al otro lado de la linea.

-Diga.

-Hola-dijo Nico titubeando- soy Nico, tu asistente social.

-Vaya, no has tardado mucho en llamar-dijo Pablo riendo.

-Me sorprendió mucho que me dieras tu número de teléfono de aquella manera- le dijo Nico- ¿Sueles hacerlo mucho?

-Solo con los chicos que me gustan mucho y tu eres muy guapo.

-Gracias- le dijo Nico sonrojándose- me preguntaba si te apetecería quedar este sábado para tomar algo y conocernos mejor.

-Claro que si- respondió Pablo- para eso te di mi número.

-Genial-dijo Nico sonriendo- entonces nos vemos el sábado. Ya hablamos para concretar la hora y el lugar
.
-De acuerdo, hasta el sábado- dijo Pablo despidiendose. Después de colgar dejó el móvil sobre el escritorio de su cuarto. Volvió la cabeza hacia su cama donde alguien estaba acostado. Un chico mas o menos de su misma edad, moreno, con barba de un par de días y que no llevaba camiseta. También tenía un tatuaje con forma de dragón en el brazo derecho.

- Ha dicho que si- le dijo Pablo.

-Estupendo- respondió aquel muchacho misterioso- todo esta saliendo como lo habíamos planeado.

CONTINUARA...




Comentarios

  1. Muy buen blog te invito a ver el mio.

    http://diariodealguiendiferentegay.blogspot.com.es/?m=0

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