RELATO GAY: EL DÍA DEL ÚLTIMO CREPÚSCULO. CAPÍTULO 1: TODO HA CAMBIADO
Todo ha cambiado.
El mundo tal y como lo conocíamos ya no existe.
En cuestión de segundos, la vida de todos y cada uno de los
habitantes del planeta Tierra cambió para siempre.
Nos pilló por sorpresa, pero no fue algo totalmente
inesperado.
Los problemas del día a día se han vuelto insignificantes.
Ya no importan. Ni la falta de dinero, ni la hipoteca, ni el desprecio de mis
padres por mi homosexualidad, ni las infidelidades de mi novio a mis espaldas…
Todo eso ya da igual.
Nos dijeron que pasaría. Nos lo advirtieron millones de
veces, pero no hicimos caso. Nos alertaron de que estábamos agotando los
recursos del planeta, pero nos entraba por un oído y nos salía por el otro.
<<Eso es imposible>> decían algunos.
<<Eso ocurrirá dentro de millones de años, yo ya no estaré
aquí>> decían otros.
La contaminación, los plásticos y la basura en los mares, el
cambio climático, la sobreexplotación de recursos, el uso de energías no
renovables, la deforestación…
Nosotros, los seres humanos, hemos acabado con el planeta.
Quizá merecemos lo que ha ocurrido. Quizá sea un castigo. Quizá
la Tierra ha dicho “¡BASTA YA! ¡NO AGUANTO MÁS!” y nos está dando una lección.
Se está librando de nosotros como si fuéramos una enfermedad. Y quizá lo somos.
Quizá el ser humano sea el peor virus que ha existido jamás.
Ahora el cielo ha perdido su color azulado. Se ha tornado
negro, dando al paisaje un aspecto aterrador, como si siempre fuese de noche.
La capa de ozono ha desaparecido, por lo que cualquier
exposición al sol, por mínima que sea, puede provocar graves quemaduras en la
piel.
El agua de los océanos y los ríos se ha evaporado. No queda
ni una gota, por lo que el agua embotellada se ha convertido en uno de los
bienes más preciados, junto con la comida.
Pero hay algo todavía más valioso que el agua y los alimentos.
Antes la gente iniciaba guerras por cosas como el dinero, el
oro, el petróleo…, pero todo eso en este nuevo mundo ya no vale para nada.
Ahora las guerras se libran por algo todavía más preciado. Algo por lo que
muchos están dispuestos a matar. Algo que es indispensable para seguir
viviendo: el oxígeno.
El gas más preciado y totalmente indispensable para la vida, ha
desaparecido del planeta. Se ha agotado. Se esfumó de un día para otro sin que
nadie pudiera preverlo.
Me llamo Iván, y ahora os voy a contar como es esta nueva vida.
Una vida que no es vida, porque esto ya no es vivir, ahora en este mundo hay
que luchar por sobrevivir. Y empezaré por el principio.
CONTINUARÁ...
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