RELATO GAY. ANATOMÍA DE UN GAY. CAPÍTULO 2: EL AMOR APARECE DONDE MENOS LO ESPERAS
El sobre permanecía cerrado en su
mano. El miedo le invadía en su interior. El contenido del sobre podía marcar
un antes y un después en su vida. Manuel se dispuso a abrirlo. Rasgó el papel y
extrajo los resultados del interior. Cerró los ojos durante unos segundos
rogando que el resultado fuera negativo y comenzó a leer. El terror que sentía se
disipó al leer que el resultado era negativo. No había contraído el VIH.
Tras despedirse del doctor y
darle las gracias salió de la consulta completamente feliz. No pensaba volver a
cometer ninguna tontería. La salud era demasiado importante como para estar
jugando con ella.
En ese momento le llamó la atención
un joven que estaba sentado en la sala de espera. Debía tener unos veinte años
y estaba llorando desconsoladamente. Manuel se acercó hasta él y se sentó en el
asiento de al lado.
-¿Te encuentras bien?- le
preguntó.
El joven continúo llorando sin
responder.
-A veces hablar con un
desconocido ayuda- dijo Manuel.
El joven le miró. Era un chico
bastante guapo. Era rubio, tenía los ojos azules y llevaba un piercing en la
ceja derecha.
-Necesito estar solo- respondió
el joven secamente.
-Como quieras- dijo Manuel levantándose
del asiento.
-Espera- dijo el joven pensándoselo
mejor- discúlpame, tú estabas intentando ser amable y yo he sido un
desagradecido.
-No te preocupes- respondió
Manuel- ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Ricardo- contestó el
joven.
-Yo soy Manuel- dijo este- bueno,
¿y porque estabas llorando?
-No me apetece hablar de ello- respondió
Ricardo mientras cogía una carpeta que se encontraba a su lado- me apetece
comer algo, todavía no he desayunado.
-Yo tampoco- señaló Manuel- si
quieres podemos ir a desayunar juntos.
-Me parece bien- indicó Ricardo
que ya había parado de llorar- hay una cafetería aquí al lado.
Se levantaron de sus respectivos
asientos y salieron del hospital charlando animadamente. Justo enfrente del
centro sanitario se encontraba la cafetería. Cruzaron la calle y atravesaron la
puerta de esta. Buscaron una mesa y se sentaron en ella.
-Voy a pedir a la barra, ¿qué quieres
tomar?- preguntó Manuel.
-Un café con leche y una tostada
con tomate y aceite- respondió Ricardo.
-Genial, enseguida vuelvo- dijo
Manuel encaminándose hacia la barra.
Manuel estaba muy animado. El
resultado de sus análisis había sido negativo y encima acababa de conocer a un
chico guapísimo. Era cierto eso que decían de que el amor se podía encontrar en
cualquier parte. Bueno quizás era pronto para hablar de amor, acababa de
conocer a Ricardo, pero había algo en el que le gustaba mucho. Quizá si las
cosas marchaban bien pudiera llegar a tener una relación con él. Se apoyó en la
barra mientras esperaba su turno para ser atendido por el camarero.
Ricardo esperaba en la mesa a que
Manuel regresase con los desayunos. De repente su móvil emitió un pitido. Lo
sacó de su bolsillo y miró la pantalla. Le había llegado un mensaje de texto. Abrió
el mensaje y lo leyó.
MENSAJE DE RAMON: ¿COMO TE HA
IDO?- decía el mensaje- ¿CUAL HA SIDO EL RESULTADO DE LOS ANÁLISIS?
La mirada de Ricardo se
entristeció y después respondió al mensaje de su amigo Ramón.
-EL RESULTADO HA SIDO POSITIVO- escribió
Ricardo- TENGO VIH.
Una lágrima comenzó a caer por su
mejilla mientras volvía a guardar el teléfono móvil en su bolsillo.
CONTINUARA...
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