RELATO GAY. UN GAY DIFERENTE. CAPÍTULO 10: AMOR PROHIBIDO
Eran las tres de la madrugada y estaba tumbado en mi cama sin poder dormir. Pensaba en el beso que me había
dado Aaron. Aquello era una locura, era mi profesor, no podíamos mantener una
relación. Me senté en la cama. Estaba claro que no iba a poder dormir en toda
la noche. Cogí mi teléfono móvil que se encontraba sobre la mesilla de noche y escribí
un mensaje a Aaron.
-<<Hola, no puedo
dormir>>- tecleé- <<no dejo de pensar en nuestro beso>>
Pasaron unos segundos y el móvil
emitió un pitido. Aaron acababa de responderme.
-<<Yo tampoco puedo
dormir>>-dijo- tampoco puedo quitármelo de la cabeza.
-<<Estamos locos, si
alguien se entera puedes perder tu trabajo>>- le dije.
-<<Eso no va a ocurrir,
cuando nos veamos podemos quedar en la otra punta de la ciudad, así no podrá
vernos juntos ningún conocido y en el instituto actuaré contigo como con
cualquier otro alumno>>- escribió Aaron-<<Ademas recuerda que soy
profesor suplente. Dentro de nada ya no seré tu profesor.
-<<Tienes razón>>-respondí-<<Aunque en clase no voy a poder dejar de
mirarte>>
-<<A mi también me va a
costar no mirarte>>-dijo-<<Espero poder concentrarme y dar mis
clases como es debido>>
Le envié el emoticono de una cara
sonriendo.
-<<Voy a intentar dormir
algo>>- escribió Aaron- Si no mañana no va a haber quien me levante de la
cama.
-<<Yo también voy a
intentar dormir>>-le dije-<<Un beso, mañana nos vemos en
clase>>
Aaron me mandó el emoticono de
una carita dando un beso y después se desconectó. Yo dejé el móvil sobre la
mesita de noche y volví a meterme en la cama. Cerré los ojos y me quede
dormido poco a poco. Haber hablado con Aaron me había tranquilizado bastante.
Parecía que las cosas por fin empezaban a marchar bien.
* * *
Bajé del autobús y en la parada
estaba Laura esperándome como cada mañana.
-Me parece increíble que Aaron te
besara ayer al salir del instituto- dijo nada mas verme.
-Habla mas bajo- le dije- quieres
que se entere todo el mundo.
-Tranquilo, nadie nos esta
escuchando- respondió Laura mirando a su alrededor- Bueno, ¿y que sentiste?
-Me sentí estupendamente-
respondí- es el hombre perfecto. La única pega es que es mi profesor. Pero como
el mismo me dijo anoche, dentro de nada dejará de serlo ya que solo es un
profesor suplente.
-¿Volvisteis a hablar anoche?-
preguntó Laura asombrada- Vaya, parece que esto va en serio.
Yo sonreí. De verdad esperaba que
de todo aquello saliera algo bueno.
-Gracias por convencerme para
abrir el perfil en la pagina de contactos- le dije a Laura- si no lo hubiera
abierto jamas habría conocido a Aaron.
-De nada-respondió Laura
sonriendo- me alegra que me hicieras caso, si no hubieras acabado como una
solterona.
Los dos reímos a carcajadas. En
ese momento alguien agarró a Laura por el brazo.
-Fuera de aquí- le dijo un chico
mas o menos de nuestra edad que tenía un piercing en la nariz y el siniestro
tatuaje de una serpiente en el cuello- a ti no queremos hacerte daño.
Dos chicos mas aparecieron de
repente y me agarraron por los brazos. Uno de ellos tenía algo de sobrepeso y el pelo
rapado; y el otro llevaba una larga melena sujeta con
una goma para el pelo y vestía una camiseta en la que se leía: NO ME LLEVES LA CONTRARIA. .
-¡¿Pero que hacéis?!-exclamó Laura.
-¿Es que no me has oído? Que te largues-
le ordenó el chico del piercing empujándola y tirándola al suelo.
-¡Eh! ¿Qué coño estáis
haciendo?-dije intentando liberarme de los dos chicos que me sujetaban para ir
a ayudar a Laura.
Laura se levantó del suelo y se
dirigió hacia donde yo me encontraba para ayudarme.
-Sujeta a la chica- ordenó el del
piercing al individuo del pelo rapado. Este obedeció al instante, soltándome y
cogiendo a Laura fuertemente por los brazos. El joven de la coleta rápidamente
agarró el brazo que el otro me había dejado libre.
-¡Suéltame!-gritó Laura.
-Déjala en paz-ordené-¿Qué es lo
que queréis?
-¿Quieres saber lo que queremos?-
dijo el del piercing-Queremos un mundo sin gente como tu.
-¿De que estas
hablando?-pregunté.
-Sabemos lo que eres, marica-
dijo el imbécil del pelo rapado que me estaba sujetando.
Los tres matones comenzaron a
reír.
-Te vimos ayer, ¿sabes?- señaló el del piercing- Te vimos besándote con ese nuevo profesor mientras fumábamos
dentro de mi coche y casi acabamos vomitando sobre la tapicería.
Yo le miré asombrado. Como
habíamos podido ser tan imprudentes. ¿A quien se le podía ocurrir besarse en
plena calle y esperar no ser vistos? En ese momento no vimos a nadie a nuestro alrededor, pero no nos fijamos en el interior de los coches que estaban allí
aparcados.
-Te vamos a dar una paliza que no
vas a poder olvidar en toda tu vida- dijo el del piercing mientras se golpeaba
la mano izquierda con el puño con aire amenazador.
CONTINUARA...
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