MÁGICOS 30.TEMPORADA 2 / THE WALKING GAY: EL ORIGEN. CAPÍTULO 8: DURMIENDO CON EL PELIGRO
Laura se
sentía mareada. La fiebre empezaba a aumentar la temperatura de su cuerpo, y el mordisco que tenía en el
brazo derecho no paraba de palpitar. Notaba como la sangre le ardía por sus venas
y sentía nauseas. Se encontraba en la popa del barco. Se había alejado
del resto de sus compañeros de viaje para que no repararan en su estado.
Mientras,
David, Guillermo y Marcos permanecían en la cabina de la nave. Marcos se
encargaba del timón, mientras David y Guillermo se encontraban a su lado, explicándole todo lo que había sucedido, pero omitiendo el detalle de que David había
resucitado.
-¿Entonces
fingiste tu muerte?- preguntó Marcos asombrado.
-Si, tuve que
hacerlo, estaba metido en un lío y necesitaba escapar- mintió David.
-Estuvo
escondido hasta que pasó el peligro- agregó Guillermo.
-Pues no has
elegido el mejor momento para volver- dijo Marcos sin soltar el timón.
Todos estaban
cansados, por lo que Marcos propuso detenerse para dormir un poco.
-Chicos, aquí
estamos a salvo, creo que deberíamos soltar el ancla y descansar un poco- dijo el joven mientras detenía el barco y pulsaba un botón. El ancla comenzó a
descender hasta llegar al fondo del mar, para así evitar que el barco vagara a la
deriva.
-Estoy de
acuerdo, hemos tenido un día muy duro- dijo Guillermo mientras bostezaba.
-Entonces
venid conmigo y os diré cuales son vuestros camarotes- dijo Marcos, indicando a Guillermo y a David que le siguieran- Por cierto, ¿dónde está Laura?
Dieron una
vuelta por el barco buscándola, y al fin la encontraron en la popa. Estaba sentada
en el suelo con la cabeza entre las rodillas.
-Laura,
¿estás bien?- preguntó Marcos, pero no obtuvo respuesta.
Los tres jóvenes se miraron preocupados.
Marcos caminó lentamente hacia ella.
-¿Laura? Nos
estas asustando- dijo el joven aproximando su mano al hombro de la chica.
Guillermo y
David observaban la escena desde la distancia. Marcos agarró el hombro de Laura y la
zarandeo suavemente. Esta levantó la cabeza muy despacio.
-¿Te
encuentras bien?- preguntó Marcos de nuevo.
-Si-
respondió finalmente la joven- estaba medio dormida, tengo muchísimo sueño.
Laura estaba
empapada en sudor y tenía una cara horrible.
-¿Y por qué
no lo has dicho antes?- dijo Marcos- te hubiera llevado a un camarote. Allí estarías mucho más cómoda que aquí sentada en el suelo.
Tras decir esto, Laura se levantó con ayuda de Marcos, y todos descendieron por una
escalera hasta el interior del barco. Allí, el joven les enseño sus respectivos camarotes, en los cuales todos podrían descansar cómodamente.
* * *
Todo estaba
en silencio. Al fin todos estaban durmiendo en sus camarotes, descansando para
poder continuar con su viaje cuando hubieran recuperado las fuerzas.
La cubierta
del barco estaba desierta y solo se oía el rumor de las olas del mar. De repente, unas manos treparon por la popa de la nave, y un cuerpo se dejó caer exhausto
sobre la cubierta. Era un hombre, y tras él subieron al barco otros dos más. Los tres polizones, desenfundaron sus armas y se dispusieron a inspeccionar la nave.
CONTINUARA...

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