THE WALKING GAY- TEMPORADA 2. CAP.6: ANTES DE QUE SEA TARDE
Daniel dio un paso más hacia Gonzalo. Extendió su mano para
tocar su hombro y justo en ese momento este se dio la vuelta. Se abalanzó
contra Daniel con intención de morder su brazo pero este pudo ver sus ojos
enrojecidos y su cara desencajada justo en el último segundo y se apartó con
rapidez.
-Es uno de ellos- gritó Daniel corriendo hasta donde estaban
los demás.
Fran le abrazó mientras observaban como el niño se
aproximaba hacia ellos lentamente. Guillermo miró como se abrazaban con algo de
envidia. A él también le gustaría expresar sus sentimientos así con un chico
pero era demasiado cobarde para reconocer su homosexualidad.
Gonzalo cada vez estaba más cerca de ellos.
-Dispárale- le gritó Alfredo a Guillermo que era el único
que tenía un arma. Este, que se había quedado embobado mirando como Fran y Daniel
se abrazaban, salió de sus pensamientos y reaccionó. Sacó su pistola y apuntó a
Gonzalo a la cabeza.
-¡Solo es un niño!- exclamó.
-Ya no lo es, dispara- le apremió Fran sin dejar de abrazar
a Daniel.
Guillermo apretó el gatillo. La bala entró por la frente de
Gonzalo y salió por la coronilla. Este cayó al suelo al instante completamente inmóvil.
En ese momento llegó el alcalde Pazos con Sergio y Antonio a
sus espaldas.
-¿Pero esto que es?- pregunto dirigiéndose a Guillermo- Has
dejado salir a los prisioneros.
-He tenido que dejarles salir, era una situación de
emergencia- le explicó Guillermo.
-Bueno, por lo menos has matado a uno de los infectados- le
dijo el alcalde
.
-¿A uno de los infectados? ¿Es que hay más?- preguntó Fran
asustado.
-Hay otro infectado suelto- les explicó Sergio- estábamos
buscándole cuando hemos oído el disparo.
-Bien, vamos a seguir buscándole antes de que infecte a
alguien más- ordenó el alcalde Pazos- Guillermo, tu da una vuelta por los
alrededores de la aldea y que te acompañen los prisioneros. Sergio, Antonio y
yo miraremos en el bosque.
Todos se pusieron en marcha para buscar al zombie. Sergio,
Antonio y el alcalde desaparecieron entre los arboles del bosque mientras
Guillermo y los demás se dirigían a la aldea. Guillermo a la cabeza del grupo
empuñando su arma, a su lado iban Daniel y Fran abrazados y detrás Alfredo
mirando por encima de su hombro a cada segundo con cautela. Guillermo de vez en
cuando soltaba alguna mirada furtiva hacia Daniel y Fran con algo de envidia, pensando
en que ojala el pudiera tener una relación así. Además creía que empezaba a
sentir algo por Fran. Ese chico tenía algo que le gustaba.
Mientras en algún lugar de la aldea algo se arrastraba entre
la penumbra. Era Rubén, o más bien lo que quedaba de él. Estaba completamente
ensangrentado y le faltaban pedazos de carne en las partes del cuerpo donde
Gonzalo le había mordido hacia solo algunos minutos. De repente se oyó un
ruido. Era una puerta abriéndose. Un hombre acababa de salir de su casa y se
dirigía hacia la verja de su jardín por la que Rubén había entrado hacia unos
segundos. El hombre había olvidado cerrarla y quería asegurarse de que
estuviera todo bien cerrado antes de irse a la cama. Rubén caminó hacia la
puerta de la casa que el hombre había dejado abierta y se deslizó en su
interior. El hombre, cuyo nombre era Cristian, cerró la puerta de la verja y
aseguró el candado. Normalmente no la
cerraba pero con los nuevos prisioneros no quería arriesgarse ya que no se
sentía muy seguro. Además tenía que proteger a su mujer y a su hija que estaba
durmiendo plácidamente dentro de la vivienda. Volvió a la casa, entró y cerró
la puerta tras de sí sin reparar en las gotas de sangre que Rubén había dejado
en el suelo al entrar en ella.
CONTINUARA...

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