THE WALKING GAY- TEMPORADA 2: CAP.2: ENCERRADOS
Los hombres arrojaron a Daniel, Fran y Alfredo dentro de una
celda. Después se marcharon dejándolos en la oscuridad. La única luz que les
alumbraba era el resplandor de la luna que entraba por una pequeña ventana.
El hombre mayor con barba estaba en la habitación de al
lado. Cuando volvieron sus hombres de dejar a los prisioneros en las celdas se
puso a darles órdenes.
-Quiero que les vigiléis bien- les dijo- haced turnos
durante la noche, hay que estar seguros de que no están infectados.
-¿Y qué hacemos con el niño Alcalde Pazos?- preguntó uno de
ellos señalando a Gonzalo que estaba dormido sobre un sofá.
-Llevadlo a una de las habitaciones de la casa deshabitada-
les indicó- una celda no es lugar para un niño. Pero quiero que también lo tengáis
bien vigilado.
Mientras Daniel, Fran y Alfredo intentaban idear un plan
para escapar de la celda.
-Es imposible salir de aquí sin la llave- dijo Alfredo-
estos barrotes son bastante sólidos.
-¿Por qué nos hacen esto?- preguntó Daniel- ¿Y porque se han
llevado al niño? ¿Y si le hacen daño?
-Saldremos de esta Dani- le dijo Fran agarrándole la mano
para tranquilizarle- hemos estado en peores situaciones y hemos sobrevivido
recuerdas. Puede que nos hayan encerrado por precaución, tal vez no pretendan
hacernos daño.
-No sé- dijo Alfredo- a mi todo esto me da muy mala espina.
Cuando vuelva a entrar uno de esos hombres intentaremos hablar con él para ver
que podemos averiguar.
Guillermo dejo al niño sobre la cama y lo arropó. Guillermo
era un joven de 25 años bastante alocado y temerario. Cuando brotó la infección
se ofreció voluntario para ayudar a proteger el pueblo. Siempre le habían gustado
las armas y utilizarlas muchísimo más. Solo había una cosa que le gustaba más
que las armas: los chicos, pero es era un secreto que tenía bien guardado,
nadie sabía en el pueblo que era gay.
Guillermo pensó en todo por lo que tenía que haber pasado
aquel pobre niño. No le extrañaba nada que estuviera tan agotado, no había
parado de dormir desde que lo encontraron.
En ese momento
Gonzalo abrió los ojos.
-¿Dónde está mi madre?- preguntó.
-Sigue descansando, es tarde- le dijo Guillermo.
Gonzalo se encontraba peor, la fiebre le había subido y le dolía
muchísimo la cabeza. La infección se estaba extendiendo por todo el cuerpo y
pronto se convertiría en uno de aquellos zombies. Volvió a cerrar los ojos y
Guillermo se sentó en un sillón que estaba colocado a los pies de la cama. Tenía
que vigilar al niño hasta las seis de la mañana. Se había llevado un libro para
leer y hacer más amena la guardia, pero después de leer cinco páginas comenzó a
sentir como se le cerraban los ojos debido el sueño. Se levantó del sillón y
dejo el libro sobre la cómoda que estaba al lado de la puerta. Dio un par de
vueltas por la habitación y después volvió a sentarse. <<Dormiré un rato.
Nadie se enterara y además estoy vigilando a un niño, ¿qué daño podría hacerme?
Mira que mandarme vigilar al crio, siempre me toca hacer lo menos emocionante>>
pensó Guillermo mientras se acomodaba en el sillón y cerraba los ojos sin saber
el peligro que corría.
CONTINUARA...
CONTINUARA...

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